Menu principal Índice de Biblio 3W
Biblio 3W
REVISTA BIBLIOGRÁFICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES
Universidad de Barcelona
ISSN: 1138-9796. Depósito Legal: B. 21.742-98
Vol. VIII, nº 431, 28 de febrero de 2003

SOJA, Edward W. Postmetropolis. Critical Studies of cities and regions. Oxford, Blackwell, 2001. [ISBN: 1-55718-000-3]

Eduardo Riol Carvajal
Estudiante de Doctorado en Geografía Humana
Universidad de Barcelona


Palabras clave: evolución urbana, teorías sobre el espacio urbano, geografía posmoderna

Key words: urban evolution, urban space theories, posmodern geography


Edward W. Soja es profesor de Planificación Urbana en la Universidad de California (UCLA). Pertenece a una Escuela que se ha formado en las últimas décadas en la costa oeste de los EE.UU. y que presta una gran atención a la espacialidad de las relaciones sociales. El autor ha escrito sobre geografía urbana, planificación regional y sobre las relaciones entre las teorías sociales y espaciales. Algunas de sus obras más destacadas son Postmodern Geographies (1989) y Thirdspace (1996). Además ha colaborado en libros The urbanization of Injustice (1996) o Human Geography today (1999). Además ha publicado artículos en revistas como Society and Space, Postmodern cities and spaces, o Annals of the Association of American Geographers.

Postmetrópolis,el libro que aquí se analiza, es su última y más celebrada obra. En ella, el autor realiza una revisión histórica del desarrollo de las ciudades y propone diferentes perspectivas desde las que entender la realidad de las grandes aglomeraciones urbanas contemporáneas.
 

Evoluciones urbanas y teorías sobre el espacio

En la primera parte del libro, Remapping the Geohistory of Space, el autor se refiere a las revoluciones urbanas que se han producido en la historia de la humanidad y al origen y desarrollo de las teorías sobre el espacio urbano. Soja otorga un papel esencial en el desarrollo de las ciudades al sinecismo, término de origen griego, que define como la dinámica, el estímulo de la aglomeración urbana, una fuerza inherente al crecimiento de las ciudades o en sus propias palabras, "una parte vital del ADN del urbanismo" (p.17).

Sitúa la primera revolución urbana en el Neolítico, época en la que aparecen los primeros núcleos genuinamente urbanos, tales como Çatal Hüyük. De la segunda revolución, que tendría lugar entre el quinto y el tercer milenio a. C., destaca el establecimiento de la reproducción social (roles sociales hereditarios) y la creación de una estructura institucional que mantendría la continuidad política, económica y cultural del orden establecido. Por último, la revolución industrial del siglo XVIII desencadenaría la tercera revolución urbana, cuyos efectos se extienden hasta hoy.

El autor se refiere a los primeros estudios urbanos, realizados por las Escuelas de Manchester y Chicago y a la evolución de dichos estudios en el siglo XX. Destaca la aparición de la crisis urbana de los años 1960 como desencadenante de un profundo replanteamiento de las teorías acerca de la ciudad, que daría lugar a una nueva escuela neo-marxista. Así, las obras de Henri Lefevbre, Manuel Castells y David Harvey, cuya influencia se extiende hasta hoy, llamarían la atención nuevamente sobre las desigualdades socio-económicas que el capitalismo crea en la ciudad.

Soja relaciona las fases macroeconómicas de crisis y expansión con la evolución urbana, utilizando como objeto empírico de estudio la ciudad de Los Ángeles. Estima que la dinámica de desarrollo de esta urbe se corresponde con las diferentes coyunturas macroeconómicas de crisis y expansión de los últimos dos siglos. Además plantea la hipótesis de que el modelo clásico de evolución económica (que según él sigue las fases de expansión, crisis, reestructuración generada por la crisis y de nuevo expansión) está mutando en un nuevo y desconocido ciclo: desde la crisis energética de los 1970, las ciudades y la economía atraviesan una etapa de rápidas y continuas reestructuraciones y adaptaciones sin conseguir asentarse en un nuevo ciclo de expansión. Es lo que denomina "crisis generada por la reestructuración". En la segunda parte del libro, Six discourses on the Postmetropolis, tratará de comprobar si esto es cierto a partir del análisis de varias teorías sobre la ciudad.

Examina primero los últimos análisis sobre el urbanismo industrial, que pretenden entender la lógica geográfica y la anatomía resultante del capitalismo urbano industrial y su tendencia a producir y reproducir un desarrollo geográfico desigual. Estas corrientes destacan la dramática reestructuración industrial del último tercio del siglo XX, que ha dado lugar a la caída de la producción manufacturera, a una fragmentación del proceso de trabajo y a unas estrategias de abaratamiento o de flexibilidad de la producción. Estos cambios han tenido como consecuencia la disminución de la clase media, la aparición de la llamada infraclase dependiente de la Sociedad del Bienestar.

En el capítulo titulado Cosmopolis, el geógrafo se refiere al crecimiento de las ciudades en un sistema global y los efectos de la globalización sobre la cultura, la sociedad, la economía y el capitalismo. Considera que la globalización no sería algo nuevo en sí mismo, sino la intensificación de su desarrollo, que viene produciéndose desde hace siglos. Para Soja, hemos entrado en una era de capitalismo global, marcada por una nueva división del empleo en la que la producción industrial se ha distribuido por el mundo más que nunca antes. Estos fenómenos están favoreciendo la descentralización de poder, lo que está otorgando mayor capacidad de autogestión a las ciudades y las regiones. En el plano académico y social, la globalización estaría sirviendo para repensar y redefinir los fundamentos de la democracia y la ciudadanía en el mundo. En este mismo capítulo el autor habla de la reconstrucción del significado social de los flujos basándose en Manuel Castells, el autor que mejor ha estudiado los efectos de la globalización en las ciudades y para el que se está desarrollando una sociedad informacional y un espacio de flujos frente a un espacio de lugares. También alude a Saskia Sassen, quien afirma que la sociedad postindustrial está dando lugar a Ciudades Duales en la que frente a la economía urbana global aparece otra informal, integrada por una infraclase.

En los capítulos dedicados a la Exopolis y Fractal City Soja interpreta primero los efectos concretos de los nuevos proceso de urbanización en el espacio metropolitano que han surgido de la globalización. Después se refiere a la reforma del orden social urbano y a los nuevos patrones de estratificación social y desigualdad económica y social.

Los recientes desarrollos teóricos coinciden en que la era de la metrópolis moderna se ha acabado. Esto no significa decir que la ciudad moderna ha desaparecido, sino que ha mutado en una nueva forma urbana. Durante los último 30 años el crecimiento de las áreas suburbanas ha descentrado y recentrado en otros lugares el paisaje urbano, produciendo una fragmentación y reorganización de las relaciones sociales, además del empobrecimiento de la clase media. Son éstos procesos nuevos que sólo ahora comenzamos a comprender.

La diversificación de los problemas ha hecho que sea difícil movilizar a la sociedad de forma conjunta. Las políticas pro-igualdad, definidas sobre todo por el status socioeconómico, están dando paso a políticas culturales específicas donde la intención no es sólo reducir las desigualdades sino también redefinir y desenmascarar en una escala mucho más grande el papel del poder y el status como formas de fomentar la explotación, la dominación cultural y la opresión individual, y tratar de defender la identidad, la representación, las diferencias y la toma de control sobre el espacio geográfico de los individuos.

Los siguientes dos capítulos, Fortress City y Simcities se centran en las particularidades de la vida cotidiana en la postmetrópolis, explorando los cambios institucionales y comportamentales que están reorganizando el modo social y espacial de regulación urbano.

En el primero, dedicado a la "Ciudad Fortaleza", Soja habla de la intensificación del control social y espacial, que se ha conseguido a través de nuevos desarrollos en la privatización, la política y la planificación del espacio urbano. Cita a Mike Davis, quien llama la atención sobre el desarrollo de una ecología del miedo y de Ciudades Carcelarias, áreas que cierran sus espacios frente a los peligros de la vida diaria.

En el discurso sobre las "Ciudades Simuladas" el geógrafo habla de la doble reestructuración del imaginario y de la conciencia urbana. Las fuerzas económicas y globalizadoras han reconfigurado nuestro imaginario socio-espacial de la ciudad. Nunca antes se había vivido en un espacio global tan instantáneo, donde la comunicación es más permeable y abierta. Hemos entrado en un hiperespacio global de ciudades invisibles, un urbanismo postmoderno de redes de comunicaciones y mundos virtuales creados por ordenador. Según Umberto Eco estamos cada vez más inmersos en un mar de realidades-ficción. La política internacional, las campañas políticas, las guerras, se dirigen más que nunca al imaginario público y privado mediante impresiones de lo que está ocurriendo frente al conocimiento real. Jean Baudrillard ha llamado la atención sobre el reemplazamiento acumulativo del mundo real por sus representaciones o imágenes simuladas. Aunque Soja critica una cierta exageración por parte del sociólogo francés, concluye que se necesitan unas políticas radicales progresistas que permitan desarrollar estrategias que vayan más allá de la desmitificación y desenmascaramiento del capitalismo neoliberal para confrontarse más abiertamente con él y subvertir los valores más nocivos de la postmodernidad.

Finaliza el autor esta parte del libro afirmando que la postmetrópolis actual no es una utopía ni una antiutopía, sino una fuerte dosis de las dos. Las ciudades muestran las más grandes realizaciones del ser humano y también su parte más destructiva, aunque aún queda espacio para la esperanza.

En la tercera parte del libro Soja, LA 1992, Overture to a Conclusión, se refiere a las violentas revueltas raciales que se produjeron en Los Ángeles en la primavera de 1992 y la posterior explosión de violencia y protesta urbana. Como el fin de entender enteramente el espacio vivido, la relación entre lo real y lo subjetivo, recoge multitud de expresiones personales sobre lo que allí ocurrió, atendiendo a las voces de los ciudadanos, los periodistas, los pensadores y los expertos.

Intenta llegar a conclusiones sobre dos aspectos principales. La primera se refiere al argumento central de todo el libro, es decir, que la transformación postmetropolitana ha promovido el paso de una reestructuración producida por la crisis a una crisis producida por la reestructuración. Tomando de nuevo el ejemplo de Los Ángeles, Soja considera que los procesos socio-espaciales que han tenido lugar en la ciudad californiana desde 1992 -con el desbordamiento de los nuevos procesos de urbanización, la flexibilidad y la heterogénea globalización del capital, trabajo y cultura, así como la dualización laboral y espacial- sólo podrían explicarse entendiendo que lo que está ocurriendo es un proceso de crisis generada por la reestructuración económica.

La segunda conclusión se centra en el reciente desarrollo de movimientos que pretenden mayor justicia espacial y democracia regional. A partir de 1992 se desarrollaron en Los Ángeles tres tipos de movimientos socio-políticos. El primero, muy generalizado, abandonó cualquier esperanza en la economía y la política regional globalizada, y se caracterizó en adelante por su la apatía política y el cinismo. El segundo, de menor impacto, pero más violento, fue una reacción política que acuso a las minorías de todos los problemas. Un tercer grupo de activistas se sintió, como el primero, abandonado, pero en lugar de tener una reacción pesimista se dedicó a potenciar unas políticas no violentas, locales y comunitarias más progresistas, y una red de resistencia crítica y creativa. El autor concluye su libro afirmando que es la conciencia espacial unida a una mayor sensibilidad sobre los cruces culturales, transnacionales y asuntos de género, lo que distingue estos nuevos grupos de sus antecesores. Y estima que aunque se hallan todavía en un estadio embrionario, son la mayor esperanza para el progresismo. Será importante observar el sinecismo de Los Ángeles a medida que nos adentremos en el siglo XXI.
 

La historia urbana en tres revoluciones

El libro de Edward W. Soja constituye una importante aportación de la geografía norteamericana al panorama de los estudios urbanos de principios del siglo XXI. Con esta obra, el autor realiza un apasionante análisis de la ciudad como espacio central del desarrollo económico, político social y cultural de la historia, el lugar de donde emanan los mayores logros y también las peores pesadillas del ser humano como animal social. Pero su logro no es únicamente éste. Con su análisis de la metrópolis contemporánea Soja desarrolla una teoría urbana postmoderna que describe desde múltiples ángulos las vicisitudes por las que atraviesa la ciudad en un mundo globalizado.

El libro dispone de una prosa ágil y dinámica, que varía su tono de severidad y crítica constantemente, dejando lugar para la ironía, el humor e incluso la complicidad con el lector, sin perder por eso un ápice de solidez. Lleno de referencias a fenómenos culturales populares, desde la música al cine, su lectura en inglés, a falta de una edición española, se hace de forma fluida, rápida y entretenida.

El autor realiza una brillante síntesis de la historia urbana enfocándola a partir de tres revoluciones que permiten comprender las causas que dieron lugar a los nuevos estadios de desarrollo urbano y los desarrollos económico, político y culturales consiguientes.

Frente a otras teorías que inciden en la economía o los hechos históricos, Soja otorga a la ciudad y al espacio un papel central como motores del desarrollo urbano. Y lo hace con una convicción arrolladora (resulta fascinante el apartado dedicado a los descubrimientos de James Melaart en Çatal Hüyük, donde el autor recoge la argumentación de una primera revolución urbana, apoyado en las teorías de Jane Jacobs). En este sentido, el desarrollo de la agricultura en la primera revolución, la Ciudad-Estado, las clases y las relaciones de poder en la segunda, y del capitalismo industrial en la tercera, serían procesos intrínsecamente urbanos y asociados a esa fuerza motriz e inherente al propio espacio urbano a la que llama el sinecismo. Esta dinámica continúa actuando en la postmetrópolis a través de sinergias constructivas y destructoras del espacio urbano. Soja parece otorgarle al sinecismo las cualidades de un macroorganismo vivo, con lo que la ciudad se convierte en un ente que evoluciona a partir de la interacción de los seres humanos que la habitan. De alguna forma, esta concepción del espacio social no estaría muy alejada de la Escuela de Chicago y su concepción de la ciudad como un organismo vivo. Eso sí, a diferencia de los primeros miembros de esta escuela, Soja es consciente de que el espacio es producto de la acción social, de una multiplicidad de factores en constante interacción.

En el libro se realiza una densa pero bien resuelta introducción a la edad contemporánea al entrelazar el desarrollo de la modernidad, del capitalismo y de la ciudad industrial, así como las primeras escuelas urbanas, para llegar a los desarrollos de los años 1960 y 1970 (Castells, Harvey, Lefevbre) que iniciarían una revolución en los estudios urbanos.

En la segunda parte del libro, con una perspectiva intermodal, el autor aborda en una impecable síntesis, las aportaciones más recientes que las teorías geográfica y social han realizado para explicar las transformaciones del espacio urbano en las últimas décadas. Con gran acierto no se refiere sólo a las teorías del urbanismo industrial, la geopolítica económica o la geografía radical, sino que incluye en su análisis los últimos desarrollos de la sociología, economía y los estudios culturales. Da lugar así a un debate más abierto y caracterizado por la diversidad de opiniones sobre los procesos urbanos y el desarrollo de la sociedad contemporánea.

Igualmente expresa las diferencias que han surgido en las últimas décadas entre las principales escuelas urbanas de EE.UU., situadas en Nueva York, Chicago y Los Ángeles. En este sentido, realiza una crítica generalizada a la sociología urbana, especialmente a la escuela de Nueva York, por dejar de lado la concepción espacial de los problemas urbanos (p.274).

A pesar de las referencias a geógrafos y sociólogos europeos, Soja aborda el proceso de transformación de la postmetrópolis desde una perspectiva esencialmente anglosajona y referida al espacio urbano norteamericano. El autor realiza una impecable descripción del modelo de ciudad estadounidense, que aplica con pulcritud a Los Ángeles. La globalización y el neoliberalismo están afectando a todas las grandes metrópolis del mundo, pero parece que es precisamente en su país donde los cambios están produciendo mayores efectos sobre el espacio social.

Problemas como el crecimiento de la pobreza, la segregación espacial o la conversión de la ciudad en una fortaleza son acuciantes en Europa, pero distan de llegar a los extremos de Los Ángeles. Sin embargo, salvando las distancias, deberían servirnos de advertencia. No debemos olvidar las revueltas sociales que en la pasada década tuvieron lugar en Londres, París o Berlín. Las desigualdades económicas socio-espaciales, las políticas orientadas hacia el odio y el racismo, el desconocimiento del vecino, la ignorancia de los problemas constituyen, también en las ciudades europeas, focos de tensión potencialmente explosivos que seguramente darán mucho que hablar en tiempos próximos. En este sentido deberíamos tomar conciencia de lo que ha ocurrido en ciudades como Los Ángeles y Nueva York como laboratorios avanzados de los peligros y oportunidades de una globalización imparable.

Con un lenguaje abierto a neologismos y nuevas expresiones, el autor se hace depositario de los últimos términos que se han creado para entender los procesos de reestructuración urbana, como flexibilidad y glocalización. Ambos vienen a entrelazar las dinámicas económicas, comportamentales y de poder que están configurando un paisaje diferente del espacio y la sociedad. En este sentido cabe destacar también la constante advertencia sobre los problemas que implican las prácticas neoliberales. Mediante una detallado análisis de la geografía social de Los Ángeles, Soja nos explica la amoralidad arrolladora de los flujos de capitales y las grandes corporaciones empresariales. Resultan inquietantes los análisis como los que ha realizado Michael Storper sobre la Era de la Flexibilidad y los que se refieren a la sociedad de flujos descrita por Manuel Castells. Deben encontrarse formas de resistir e invertir estos procesos.

El autor reclama unas políticas y un pensamiento progresistas pero da la impresión de haber perdido la confianza en ellos. Piensa que si llegan lo harán a través de nuevos movimientos sociales y de nuevas aportaciones teóricas, algo que se vislumbra en sus conclusiones. Esto plantea un debate importante. Tal como Soja percibe, es evidente la pérdida de voz y rumbo de la izquierda, subsumida bajo la fuerza arrolladora del neoliberalismo. A través de numerosos ejemplos (p.256-258, 296, 411), muestra como en el Gran Los Ángeles son los micro-movimientos los que están realizando avances significativos en favor de la integración social, la recuperación del poder espacial o las luchas sindicales.

Cabe preguntarse por qué, ante las evidentes muestras de empobrecimiento de la clase media norteamericana, el crecimiento de la violencia o la precarización de las políticas sociales, Estados Unidos continúa tan escorado hacia la derecha. Una visión difícil de entender desde Europa. Quizás el poder de los medios y el efecto de la hiperrealidad sean más fuertes de lo que en Europa acertamos a ver, ¡eso a pesar de que en la Unión Europea los gobiernos de derecha son ya doce de un total de quince!. Como señala el autor, el sueño de purificación blanca, las políticas destructoras del Estado del Bienestar de presidentes como Reagan, los razonamientos que acusan a los inmigrantes contribuir a rebajar los sueldos al acceder a los trabajos peor pagados (p. 269), han contribuido a mantener encendida la chispa del odio y el desconocimiento. Y esto parece ser cierto a pesar de que algunos autores como Joel Garreau afirmen que la etnicidad no influye ya en los niveles de bienestar.

Esto me remite a Simcities, el capítulo donde Soja aborda la forma en la que las nuevas tecnologías han redefinido el imaginario urbano y social. Resulta fascinante por lo que tiene de denuncia contra los poderes económico y político de los EE.UU. Soja realiza aquí (p. 345-348) la que quizás sea su crítica más demoledora de todo el libro. Acusa a los últimos presidentes de haber creado una metanarrativa que ha conseguido convencer al país de una realidad completamente distinta, jugando con el imaginario público. Asusta tal ingenuidad en un país poblado por 280 millones de personas, abocado al consumo desmedido de medios televisivos, como muestra, entre otros, el análisis que Baudrillard ha realizado sobre el tratamiento que los medios dieron a la Guerra del Golfo, (p. 328).

Cabe pensar en el efecto que los atentados del 11-S han tenido en la sociedad norteamericana. Como muchos análisis aparecidos en diversos periódicos indican, estos gravísimos incidentes han reforzado la conciencia patriótica estadounidense en torno al american way of life y los valores de la democracia. El presidente Bush, convierte en enemigos de su país a todos los que discrepan de sus políticas, contribuyendo a la ignorancia y el desinterés por comprender otros modos de vida y otras visiones del mundo. A nivel urbano, esto seguramente provoque el que las ciudades continúen convirtiéndose en "urbes fortificadas", si cabe en mayor medida.

En definitiva, la ceguera de los ciudadanos, la pérdida de rumbo de la izquierda, el creciente poder de las organizaciones y corporaciones económicas y el hecho de que la democracia representativa se venda estratégicamente a través de imágenes y populismo, indican la necesidad de respuestas sociales contundentes y creativas.

El autor hace un seguimiento de la contracción de la clase media en las ciudades, un hecho sobre el que se debe llamar la atención no sólo en el sentido económico sino también espacial. Como señala, los costes de la relocalización industrial no sólo se miden en pérdidas de poder adquisitivo, crecimiento de la economía informal y precarización de las condiciones laborales, sino también en costes psicológicos. Así, las descripciones de ciertos suburbios externos del Gran Los Ángeles dan idea de los problemas que implica para el ciudadano medio el desplazamiento a los lugares de trabajo, la falta de servicios sociales y el empobrecimiento de unas zonas anteriormente prósperas.

También llama la atención sobre el poder de los agentes del suelo en el espacio urbano. La especulación y la búsqueda de recursos más baratos se realizan en pro de la maximización de beneficios. Los habitantes quedan entonces a la merced de las decisiones económicas. También aquí hay necesidad de gobiernos locales fuertes y con recursos que puedan contribuir a una distribución y gestión más equitativa del espacio y evitar que ciertas zonas se conviertan en nuevos ghettos, a la vez que eviten operaciones abusivas sobre el suelo urbano.

En la ciudad norteamericana, los malls o centros comerciales se han convertido en un elemento central del sistema policéntrico de suburbios y ciudades metropolitanas, adquiriendo una entidad multivalente: desde templo sagrado del consumismo a zona social de encuentro. Resulta significativa la concepción que Mike Davis ofrece de estos lugares, áreas vigiladas para los buenos ciudadanos, aquellos que no están en la calle sino en sus áreas privadas de consumo.

Afortunadamente, la ciudad europea dispone de una mayor tradición del espacio público, y se han llevado a cabo significativas políticas que promueven la recuperación de los cascos históricos y la regeneración de los espacios de convivencia. Pero no se puede negar el crecimiento de la influencia cultural de los Estados Unidos con relación al uso de los centros comerciales como espacios de ocio y de encuentro, lo que se demuestra en la afluencia masiva de público con la que cuentan estos espacios los fines de semana.

El historicismo se convierte en excusa para grandes operaciones inmobiliarias y de márketing que no hacen sino vender imaginarios, metanarrativas de la realidad condensadas en unos cuantos de miles de metros cuadrados, que se ponen al servicio del consumidor para su uso y disfrute. Como afirma Soja en referencia al desarrollo de las New Towns (p. 248-250), en Estados Unidos, siempre a la cabeza de la invención creativa, ya han surgido comunidades construidas en forma de villas que recuerdan la España de Cervantes, o la Grecia clásica. Incluso hay una concebida por y para padres que preparan a sus hijos para participar en los Juegos Olímpicos.

Soja realiza una crítica similar de los parques temáticos. Mediante la recreación de unos espacios socio-culturales diferentes, podemos acceder a realidades hipotéticamente distintas. Pero cuando se ha elegido el destino, las posibilidades de elección desaparecen. Son entonces mundos virtuales acotados por sus productores.

El llamado desarrollo postfordista del espacio continúa promoviendo la segregación social y espacial y el crecimiento del espacio privado. La definición de archipiélago carcelario que Soja utiliza para Los Ángeles definiría entonces el tipo de entorno en el que se está convirtiendo la ciudad: una multitud de espacios privados y vigilados interconectados por autopistas y carreteras. Cabría preguntarse si las ciudades europeas no están sufriendo el mismo proceso de "fortificación".

La suburbanización continúa creciendo desbocadamente. Este proceso, que se da también en otras muchas grandes metrópolis del mundo (con casos alarmantes como los de Buenos Aires, Ciudad de México, Lagos o Rio de Janeiro), alerta sobre la necesidad de planes de desarrollo regional y gestión del territorio, como afirma Allen J. Scott. También son imprescindibles planes más efectivamente respetuosos con el medio ambiente. La calificación que otorga Mike Davis a Los Ángeles, ciudad caníbal, resulta muy significativa. La destrucción del entorno natural de las ciudades, el abuso de los recursos o la contaminación medioambiental son problemas que llevan décadas pasando factura a las sociedades desarrolladas y subdesarrolladas. Sin embargo, las cumbres sobre medio ambiente, como la de Kioto o Johannesburgo, no pasan, en la mayoría de los casos de ser una declaración de buenas intenciones. ¿Hasta cuándo?

En otro orden de cosas y con respecto al desarrollo de la ciudad virtual, la aportación de Christine Boyer (p. 339) sobre los peligros, pero también las posibilidades de Internet como un nuevo medio de comunicación y difusión de ideas progresistas parecen aleccionadoras. Curiosamente Soja no se refiere al crecimiento de los movimientos anti-globalización, un fenómeno mayoritariamente urbano, aunque alude a otros movimientos políticos y culturales. Implícitamente algunas de las definiciones que usa para referirse a los nuevos movimientos sociales urbanos también podrían aplicarse a aquellos.

Precisamente, en el capítulo sobre The Posfordist Industrial Metrópolis (pp. 195) Soja indica que, con respecto a la globalización del empleo, se está formando "por primera vez a escala y alcance global, un verdadero proletariado mundial, que permanece fragmentado y difícil de organizar y no consciente de su potencial poder global". ¿Servirá Internet para conectarlos? La red (web) constituye, en efecto, un arma de doble filo para el poder y su oposición, una posibilidad de comunicación inmediata y universal impensable años atrás. Resultará muy interesante comprobar la evolución de su dinámica en los próximos años y la forma en la que afectará a la postmetrópolis que nos ha presentado el geógrafo norteamericano en este sugestivo libro.
 

Conclusión

A modo de conclusión, me parece muy importante señalar el énfasis sociopolítico que Soja pone en la globalización. Ésta nos fuerza a repensar y redefinir los fundamentos de la democracia en el mundo desde la ciudad. En el ámbito académico este hincapié está sirviendo para que corrientes como la economía política y los estudios culturales, además de otras muchas corrientes y disciplinas, debatan sobre temas tan importantes como la expansión de la definición de ciudadanía, los derechos residenciales de la ciudad, las políticas culturales de identidad y representación y el debate sobre la justicia social, espacial y ambiental. A nivel social, para que de forma discreta pero imparable crezcan los movimientos de protesta, las ONG, los grupos anti-globalización (en mi opinión es todavía temprano para hablar de un verdadero movimiento) y otras asociaciones que, en definitiva, replantean y discuten desde la acción y el debate, el fenómeno globalizador y las fuerzas económicas y políticas que lo promueven.
 

Bibliografía complementaria

Se señalan a continuación una serie de obras de autores que he citado en este artículo, seleccionadas por tratar los temas que Soja debate en Postmetropolis.

-BAUDRILLARD, Jean. La ilusión del fin o la huelga de los acontecimientos. Barcelona:Anagrama, 1993.

-BOYER; Christine. Visual perception in the age of electronic communication. Nueva York: Princeton Architectural Press, 1996.

-CASTELLS, Manuel. La Cuestión urbana. Madrid: Siglo XXI, 1979.

-CASTELLS, Manuel. La era de la información: economía, cultura y sociedad. Madrid: Alianza, 1996.

-DAVIS, Mike. Ecology of fear. Los Angeles and the imagination of disaster. Nueva York: Metropolitan Books-Henry Folt, 1998.

-GARREAU, Joel. Edge city:life on the new frontier. Nueva York: Doubleday, 1991.

-HARVEY, David. Urbanismo y desigualdad social. Madrid: Siglo XXI, 1992.

-JACOBS, Jane. Las ciudades y la riqueza de las naciones: principios de vida económica. Barcelona: Ariel, 1986.

-LEFEVBRE, Henri. El derecho a la ciudad. Barcelona: Península, 1976.

-MELAART, James. Çatal Hüyük. Londres: Tames and Hudson, 1967.

-SASSEN, Saskia. Cities in a world economy. Thousand Oaks: Pine Forge Press, 1994.

-SCOTT, Allen J. The cultural economy of cities. Londres: Sage, 2000.

-STORPER, Michael. The capitalist imperative: territory, technology and industrial growth. Nueva York: Blackwell, 1986.

-WIRTH, Louis. Community life and social policy. Chicago: University of Chicago Press, 1956.
 

© Copyright: Eduardo Riol Carvajal, 2003.
© Copyright: Biblio 3W, 2003.
 

Ficha bibliográfica

RIOL CARVAJAL, E. Soja, Edward W. Postmetropolis. Critical Studies of cities and regionsBiblio 3W, Revista  Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad  de Barcelona, Vol. VIII, nº 431,  28 de febrero  de 2003. <http://www.ub.es/geocrit/b3w-431.htm> [ISSN 1138-9796]
 



Volver al índice de Biblio 3W


Volver al menú principal