Scripta Nova
Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. 
Universidad de Barcelona. [ISSN 1138-9788] 
Nº 31, 15 de diciembre de 1998. 
ASPECTOS GEOECONÓMICOS E INDUSTRIA MAQUILADORA EN LOS PROCESOS DE INTEGRACIÓN ECONÓMICA EN AMÉRICA CENTRAL

Xavier Paunero Amigo
Universitat de Girona 


Al inicio de los sesenta la idea de integración económica ya formaba parte de los ambiciosos proyectos de reformas económicas, en esta región en la que algunos países disfrutaban de una cierta estabilidad política, a la vez que compartían el desarrollismo, como alternativa ante las amenazas de la revolución cubana. La creación del MCCA (Mercado Central Centroamericano), en 1960, fue un intento de transplantar la experiencia del Mercado Común Europeo, que desde 1957 se estaba beneficiando de las ayudas del Plan Marshall en la reconstrucción de la Europa de la postguerra.

Pero contrariamente al proceso que siguió la CEE, el MCCA constituyó un rotundo fracaso, un ejemplo clásico de "ascenso y caída", en la medida que fue perdiendo terreno en la trama de conflictos regionales y por el déficit en divisas, que llevó a la caída del Banco de Pagos. No ha sido hasta la última década cuando Centroamérica se ha replanteado su viabilidad, en el proceso de globalización económica actual, resucitando el viejo espíritu regional; no tanto pensando ya en las posibilidades de su propio mercado, muy limitado, sino a través de políticas de integración diversas –acuerdos bilaterales y multilaterales regionales y externos- preferentemente de carácter productivo, comercial y de servicios en general; lo que se espera constituya una de las escasas salidas regionales en la nueva agenda internacional para el próximo siglo 1.

Esta fase de convergencia se viene implantado de una forma progresiva y con un marcado acento neoliberal. Es apoyada por gobiernos con unas garantías democráticas mínimas y que comparten una fe ciega en las ventajas del libre mercado (Sanahuja y Sotillo, 1998). Posiblemente, el rasgo más destacable de este proceso son las reformas económicas (en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, estrechamente ligadas a los respectivos procesos de pacificación), con repercusiones monetarias y fiscales evidentes y que, lejos de contribuir a un desarrollo sostenible y a un marco de competencia internacional, están degenerando en la práctica en a una redistribución regresiva del ingreso, con quiebra de las economías regionales, en muchos casos, a no ser por la constante inyección de ayuda internacional para salvaguardar los procesos políticos.
 

El marco espacial de América Central
 

El medio físico se muestra muy desigual en América Central, un territorio con fuertes desequilibrios entre el interior y las áreas litorales del Caribe y del Pacífico. Desde el punto de vista histórico y social, también se halla fragmentado por la herencia colonial y decimonónica: el 17 por ciento de los propietarios de tierras controlan el 80 por ciento de su territorio (Navarro, 1993). Superpuestas a extensas áreas despobladas, en la macrocefalia urbana se ha instalado un elevado grado de pobreza, desigualdad e injusticia social, a los que en muchos casos se suma los contraste étnicos, haciendo mucho más compleja esta trama socioterritorial 2.

América Central es también una región con escasa actividad en el concierto económico internacional. Su limitada entidad territorial y poblacional se ve reducida más aún en términos económicos. Los 29,5 millones de habitantes en 1995 apenas representan el 0,5 por ciento de la población mundial y el 3,8 por ciento del total de América; el PNB de los 6 países juntos fue el 0,2 por ciento del mundial, un porcentaje igual al de sus exportaciones (véase cuadro nº 1).

En este contexto, las posibilidades de integrar las economías en un esquema regional son escasas, puesto que la crisis política de los ochenta debilitó los escasos lazos regionales existentes. Pero a pesar de todo, persiste la idea de llegar a un desarrollo integrador de este conjunto de países de reducido tamaño 3.

Cuadro nº1
Estadísticas básicas centroaméricanas
 
País
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
Belice
23
0,2
38
5
0,4
34
4,5
44/4
67/71
2440
5438
Costa Rica
51
3,3
26
4
5,5
14
3,1
35/5
74/79
2160
5677
Guatemala
108
10,6
39
8
21,7
48
5,4
45/3
62/67
1110
3117
Honduras
112
5,5
34
6
9,7
50
5,2
47/4
55/71
580
939
Nicaragua
119
4,4
33
6
9.1
49
4,6
46/3
62,68
360
1178
Panamá
76
2,6
29
8
3,8
28
3,0
34/5
69/75
2580
4976
El Salvador
21
5,9
32
6
9,4
41
3,8
40/4
65/70
1320
3068
Centroamérica
510
29,5
35
7
59,6
       
1091
2618
México
1908
93,7
27
5
136,6
34
3,1
36/4
70/76
3750
8252
C.A. y México
2417
126
29
5
196
37
3,5
37/4
68/74
3090
6839
Fuente: Elaboración propia a partir de Population et Sociétés, 304. Agosto 1995.: "Tous les pays du monde (1995)".

1. Superfice en miles de Km2. 2. Población en Junio 1995, en millones. 3.Tasa de natalidad por mil habitantes. 4.Tasa de mortalidad por mil habitantes. 5. Proyección de la población al año 2.025. 6.Tasa de mortalidad infantil, por mil nacimientos; 7.Indice sintético de fecundidad, niños por mujer. 8. % Menores de 15 años/% Mayores de 65 años. 9. Esperanza de vida, Hombres/Mujeres, en años. 10. PNB por habitante 1993 en $ USA. 11. PIB por habitante 1994, en $ EE.UU.
 

Industrialización y proceso de privatización
 

Política industrial
 

Son tres los pilares que han sustentado la industrialización substitutiva de importaciones en Centroamérica a lo largo de las últimas décadas (Solís, J.L., 1987). Ante todo el MCCA ha estado animado por la posibilidad de salvar los obstáculos derivados del reducido tamaño de las economías nacionales; este desarrollo, que podía haber posibilitado un mercado regional dimensionado, complementariedad productiva y flujos comerciales y financieros mutuos, ha sido muy limitado, salvo raras excepciones como las relaciones comerciales entre Guatemala y El Salvador (Alonso, 1995).

En segundo lugar, en la medida que la acumulación de capital en la economía internacional supone una incorporación acelerada del progreso técnico a la producción, se facilitó la penetración de capital exterior en el sector manufacturero.

Por último, las políticas seguidas por algunas administraciones fueron positivas en el fomento y protección productiva (incentivos fiscales, subsidios, facilidades financieras, aranceles proteccionistas...) así como en su apertura a las inversiones exteriores.

Este modelo de desarrollo potenció las industrias de base, pero al no existir un mercado regional para ellas, el resultado fue un arrastre "hacia atrás", desde las industrias de demanda final, con fuerte competencia y como substitución de importaciones. Solamente en algunos casos se realizó en base al sector maquilador de la industria, en algunas plantas ensambladoras, pero en forma de subcontratas del sector de la confección principalmente (Wilmore, 1992).

En realidad, puede decirse que las economías centroamericanas carecen de estrategias definidas para su desarrollo industrial. La recesión del sector avanza a medida que se liberalizan importaciones y aumenta la competencia exterior en los débiles mercados locales. Las políticas económicas de la última década tampoco han contribuido a superar los problemas acumulados por el sector desde los ochenta. La debilidad de la demanda interna y la escasa capacidad exportadora ha favorecido la desinversión industrial, la obsolescencia de la maquinaria y la capacidad ociosa instalada. La pervivencia de esas condiciones se refleja en la baja productividad industrial y los bajos niveles de utilización de la capacidad productiva, instalada incluso en actividades de bienes de consumo generalizado, como alimentos, confección o muebles (Wilmore y Mattar 1991).
 

La industria maquiladora
 

Posiblemente la industria maquilada es la que mejor se ha adaptado a esta situación desfavorable en el sector productivo, puesto que se mueve en el marco de salarios bajos, precariedad laboral y falta de control administrativo en aspectos ambientales, fiscales y sindicales. Su desarrollo ha sido particularmente significativo en Centroamérica en las últimas décadas (en San José, en el área metropolitana de Guatemala y en San Pedro Sula) y obedece a la interacción de múltiples factores de coyuntura nacional e internacional.

Con la globalización económica y multilateralización de bloques regionales, la cuenca del Caribe es uno de los enclaves preferidos para la exportación maquiladora destinada al mercado estadounidense, japonés y asiático en general. En el caso de la confección es significativo. Si analizamos el Programa de Aranceles Armonizados de los EE.UU., la mayoría de operaciones de confección se realizan en México y países vecinos como: Jamaica, Dominicana, Costa Rica, Honduras, Guatemala y Haití.

Este modelo constituye una base apropiada para una estrategia de desarrollo a largo plazo, a menos que dichos países consigan diversificar sus sectores económicos, hacia las fases productivas más tecnificadas y jóvenes como la automoción o el sector electromecánico. En algunos casos ya se da este proceso al establecerse plantas de aparatos electrodomésticos, con exportación a los EE.UU. libres de impuestos para su redistribución internacional. Las políticas públicas de mejoras de infraestructuras en los transportes (puertos y aeropuertos) y telecomunicaciones están contribuyendo a una mayor centralidad de algunas áreas específicas, sobre todo en las Nuevas Zonas Francas Productivas, ZFP.

Con todo, este proceso tiene su réplica en el auge y proliferación que han adquirido últimamente las redes de subcontratación en los EE.UU., especialmente en ciudades como Los Angeles, Miami y Nueva York., que aprovechan la concentración de inmigrantes –regularizados o no- mexicanos y centroamericanos en la economía informal.
 

La ola privatizadora
 

Las políticas económicas actuales en Centroamérica, como en muchos otros países, han optado por este camino a pesar de que difieren radicalmente de los principios del pasado, en la medida que se basan en leyes del libre mercado y la competencia en mercados abiertos. Se busca aumentar la competitividad internacional adoptando nuevas tecnologías de producción, de gestión y comercialización, atraer nuevos capitales productivos e intensificar los vínculos con el exterior. Por todo ello, la experiencia privatizadora en Centroamérica se está iniciando tímidamente en aquellos sectores susceptibles de incorporar capital privado (en particular en el sector de la energía, forestal, las telecomunicaciones y los transportes), con tres objetivos básicos: la reducción de la deuda pública; el fortalecimiento de las leyes del libre mercado, y el avance en la democratización de las compañías.

Pero a la vista de los acontecimientos del actual proceso privatizador no parece que este proceso vaya a mejorar la relación servicio/producto que ofrecen las empresas privatizadas, ni que los beneficios de la privatización se traduzcan en precios inferiores para el público. Efectivamente, las estrategias para el ajuste exterior contemplan la desregulación y apertura económica mediante la liberalización comercial de bienes y servicios (reducción/eliminación de tasas de importación, abriendo las empresas al capital exterior para relanzar el crecimiento económico). La reducción de cuotas de importación funciona más como presión para forzar a la industria a modernizarse, aumentando su productividad y competitividad, que como instrumento para la reducción del precio de los productos, lo que tampoco se plantea en una primera fase privatizadora (más bien sucede lo contrario). Asimismo, como defensa social ante la crisis, ayuda a desarrollar la presencia del sector informal de la economía (Pérez y Menjivar,1991).

Respecto a la deuda externa (amortizaciones e intereses) las dificultades internas obligan a limitar las importaciones y fomentar las exportaciones, que pueden acarrear desequilibrios en la balanza comercial como está sucediendo en México, Argentina y Brasil.

En el caso de la modernización de Costa Rica, se plasma en la reducción paulatina del papel hegemónico del Estado, con un aumento de su eficacia, lo que se traduce en organizar el sistema a partir de la noción de empresa industrial, y en una política industrial que readapte los diferentes sectores, dando prioridad a tecnologías con un cierto impacto en su base productiva.

El cuadro nº 2 sintetiza algunas repercusiones, positivas y negativas, de la privatización de empresas públicas, pero en el caso de los países dependientes además afloran otro tipo de desventajas sociales.

Cuadro nº2
Privatizaciones de empresas públicas en Costa Rica
 
VENTAJAS
INCONVENIENTES
  • Protección política a empresas privatizadas.
  • Homologación empresarial.
  • Reclamo ahorro extranjero.
  • Capitalismo popular.
  • Venta de bienes públicos a bajo precio para garantizar la oferta de acciones.
  • Reducción del déficit público en el ejercicio.
  • Utilización política de bienes públicos.
  • Concentración de la propiedad.
  •  

    Algunas alternativas

    Debemos partir de la consideración de que los países centroamericanos son mayormente subdesarrollados y periféricos en el contexto internacional (Costa Rica y Panamá son la excepción) y que individualmente no tienen capacidad ni recursos para constituir una alternativa a la inserción en las grandes corrientes.

    El proceso de avance hacia acuerdos de libre comercio puede ser un estímulo para dejar de lado ciertas políticas nacionales distorsionantes: fiscales, arancelarias y cambiarias; pero todos los indicios apuntan a que está dando lugar a los mayores desequilibrios regionales y sociales en su interior. El grado de implicación de estas políticas son diversos, según los países, y evidencian el escaso peso que aún tienen las políticas de integración regional, el MCCA en particular.

    La paulatina y unilateral reducción de barreras arancelarias parece marcar una pugna de credibilidad liberal de los gobiernos de la región y no la búsqueda de la cooperación y coordinación de sus políticas económicas y de comercio exterior. Pugna que puede hacerse extensible a la fuerte competencia existente para crear las mejores condiciones posibles para atraer a cada país la inversión extrazonal.

    En este sentido, puede decirse que nos hallamos ante la disolución de fronteras para facilitar la acción de las empresas transnacionales -globalización- y la formación de bloques regionales para defender los intereses de las empresas industriales en regiones concretas, contra la competencia del vecino -regionalización-.

    En Centroamérica el modelo económico neoliberal y los procesos de privatizaciones agranda la brecha entre una minoría rica y una mayoría pobre. Una condición necesaria para el desarrollo económico sería la estabilidad política y social. La pobreza generalizada agudiza los conflictos políticos y, en términos económicos, reduce la actividad, al excluir del mercado laboral y de consumo a un elevado número de individuos.

    Finalmente, se hace necesario consolidar aquellas reformas de carácter productivo, sociales y contra la pobreza por encima de las aportaciones puramente macroeconómicas: una nueva cultura productiva, de innovación, modernización del Estado, expansión de la cooperación internacional a todos los niveles, etc., lo que se encuadraría en un proceso de reconstrucción, una "nueva arquitectura" centroamericana. En definitiva se trata de iniciar una época histórica, un periodo de reformas, gestión de recursos y democratización de la vida social en general.

    Notas

    1.- Posteriormente  otras regiones latinoamericanas han seguido las iniciativas de integración: a) ALALC en 1960, con participación de todos los países de América del Sur más México; b) MCCA en 1960 (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua); c) CARIFTA, en 1965; d) Acuerdo de  Cartagena (Pacto Andino), en 1969, después del fracaso de la ALALC (Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador Perú y Venezuela); e) CARICOM en 1973, en substitución de Carifta (Antigua, Bahamas, Barbados, Belize, Dominica, Granada, Grenadines, Jamaica, Montserrat, Santa Lucía y San Vicente, St. Kitts-Nevis-Anguilla, Trinidad y Tobago); f) SELA en 1975, entre todos los países de América Latina; y g) ALADI, en 1980 (tras el fracaso de ALAC), formada por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Recientemente, desde 1991, el TLC-Tratado de Libre Comercio de América del Norte-.

    2.- A finales de los años ochenta más de dos millones de personas en la región fueron obligadas a huir de sus hogares, a vivir en la clandestinidad o como refugiados en países vecinos, como México o como emigrantes en Estados Unidos y Europa. Los alineamientos políticos, la proximidad de paraísos fiscales internacionales y la injerencia de potencias extranjeras y empresas multinacionales (históricamente, bananeras y mineras)  también han contribuido a diseñar este mapa complejo.

    3.- Algunos acuerdos, como los  firmados entre México y Costa Rica, en 1994,  postergan hasta el año 2005 una hipotètica integración econòmica en el el marco del  TLC-Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Centroamérica intenta unirse a las economías más fuertes que la rodean  a través de acuerdos bilaterales con México, Colombia y Venezuela. La fuerza económica en la región no es tan insignificante: 35.000 millones de dólares o el equivalente al volumen de la economía chilena.
     

    Bibliografía
     

    ALONSO, J.L. "Reforma estructural y limitaciones de la integración centroamericana", en PAUNERO, X. i BOU, J.: Amèrica Llatina: territori canvi econòmic. Girona: Universitat de Girona, págs. 13-37, 1995.

    NAVARRO, J. Pobreza y ajuste. El caso de Honduras. Cepal, 1993, nº 49, Abril.

    PÉREZ SAINZ, J.P. y MENJIVAR LARIN, R. (coords.). Informalidad urbana en Centroamérica. San José: Nueva Sociedad, 1991.

    SANAHUJA, J. A. y SOTILLO, J. A. (coords.). Integración y desarrollo en Centroamérica. Madrid: Universidad Complutense. 1998.

    SOLÍS, J.L. "Industrialización, crisis y estrategias alternativas del desarrollo centroamericano", en VV.AA.: América Latina en el mundo de mañana. San José: Nueva Sociedad. 1987.

    WILLMORE, L. y MATTAR, J. Reconversión industrial, apertura comercial y papel del Estado en Centroamérica. Cepal, 1991, nº 44.

    WILLMORE, L. Políticas industriales en Centroamérica. Cepal, 1992, nº 48.
     

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