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El Museo fue creado en 1957 por el Dr. Jesús Isamat Vila (Olot, 1895-Barcelona, 1981), con el nombre de Biblioteca - Museo de Historia de la Farmacia Catalana, que fue considerado, a todos los efectos, como un "anexo auxiliar" del entonces seminario de Historia de la Farmacia. Sus instalaciones, junto con las del nuevo edificio que alojaría, a partir de ese momento, la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona en el campus de Pedralbes, .fueron inauguradas en el curso académico de 1957-1958. El museo ideado por Isamat se inscribía en la tradición ilustrada de los museos de ciencia existentes en las universidades más importantes de Europa y de E.U.A. Sin embargo, alejándose de las características decimonónicas de algunas de estas instalaciones, quiso dotar a la Facultad de Farmacia de Barcelona de un museo de carácter universitario, opuesto a la idea de "interminables filas de ejemplares muy bien ordenados... pero sin alma... simple depósito de mariposas". Fue ideado como un museo dinámico y abierto, dónde el alumno encontrara un sitio para trabajar dedicado exclusivamente a la historia de la evolución de una importante tarea humana: el arte de preparar medicamentos, y que al mismo tiempo trascendiera la pura evocación y tratara "más de ideas que de objetos". Con los años, su legado se ha enriquecido con adquisiciones puntuales y donativos altruistas, hasta alcanzar un fondo histórico de más de dos mil objetos, sin considerar en este recuento el conjunto de especialidades farmacéuticas antiguas, la más numerosa de las colecciones que, junto con la de carteles de publicidad farmacéutica, son dos de las más emblemáticas del Museo. La falta de espacio para ejercer las funciones docentes y de divulgación para las cuales fue creado, y ante las pocas o nulas perspectivas de ampliación que se le ofrecen, ha llevado al Museo a instalar parte de sus vitrinas en los pasillos y escaleras de la Facultad. Por pura necesidad, se ha visto obligado a seguir la más avanzada de las tendencias museísticas, y salir directamente al encuentro de su público natural, incorporándose en la vida cotidiana de alumnos y profesores de tal forma que, si bien difícilmente suben los seis pisos (sin ascensor) para visitarlo, el museo sale a su encuentro en cada uno de los rellanos de la Facultad. |
Dr. Jesús Isamat Vila |