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2000 - Nº 1411

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El PP anuncia que el nuevo Gobierno cambiará "inmediatamente" la Ley de Extranjería 

Mariano Rajoy y Javier Arenas dicen que no hay que tener miedo a la mayoría absoluta del PP 

JAVIER CASQUEIRO, Madrid 
El nuevo Gobierno que formará José María Aznar, que podría estar conformado en poco más de un mes, pretende modificar "inmediatamente" la recién aprobada ley de Extranjería, que contó con el apoyo de toda la oposición de izquierdas y de los grupos nacionalistas. El portavoz oficial del PP, Rafael Hernando, ratificó esas intenciones tras conocer los buenos resultados de su partido en Almería. Desde la cúpula del PP, Mariano Rajoy y Javier Arenas aseguraron que el talante y el estilo de su partido demostrará que no tiene sentido tener miedo a su abrumadora mayoría absoluta. 
 
Aznar abraza a Rato en el balcón de la sede del 
PP en presencia de Ana Botella (R. Gutiérrez).
El portavoz del Comité Ejecutivo Nacional del PP, Rafael Hernando, confirmó ayer desde Almería, por donde ha sido elegido diputado, que el futuro Gobierno que formará José María Aznar modificará "inmediatamente" la ley de Extranjería. Hernando se armó para formular ese anuncio de los votos obtenidos por el su partido en Almería y, especialmente, en la zona de El Ejido y en los demás municipios del Poniente y Levante de esa provincia, donde se concentran importantes núcleos de población inmigrante y donde se produjeron incidentes violentos de carácter racista justo antes de la campaña electoral. El PP ha cosechado en El Ejido 4.415 votos más que en 1996, el 64,12% del total.
 
 

El PP ya había incluido en su programa su intención de reformar la ley de Extranjería aprobada en el Congreso de los Diputados contra su criterio. El propio Aznar ratificó esa posición en el mitin que celebró en Almería durante la campaña.
 
 

Ayer, Hernando no se demoró al corroborar que retocarán esa ley, especialmente en aspectos sobre cómo "organizar" la entrada de inmigrantes de forma "más ordenada". Y adelantó que se vinculará esa regulación del acceso a España de los inmigrantes legales con los contratos de trabajo "para que, al final, los derechos de los inmigrantes legales o ilegales estén claramente diferenciados" y con el fin de "evitar que se jueguen la vida en pateras, siendo víctimas de las mafias y del tráfico de personas".
 
 

Este anuncio provocó ayer una rápida la reacción de CiU. Su diputado ponente de esa ley, Carles Campuzano, declaró que el PP cometería "un error" si plantea esa reforma, adelantó que su partido no la apoyará y se pronunció por aplicar la ley tal como está, "con seriedad y rigor". Distintos portavoces de la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes de España mostraron su confianza en que el PP no acometa grandes cambios en el texto y los limite a precisiones "más técnicas".
 
 

El director de la campaña electoral de Aznar, el ministro Mariano Rajoy, declaró ayer a RTVE que no hay que tener miedo a la mayoría absoluta lograda por el PP, aunque sí admitió que uno de los retos de su formación ahora es "saber usar democráticamente esa mayoría".
 
 

Rajoy retomó las frases de la noche electoral de Aznar para reafirmar que su partido quiere "gobernar para todos", como cree que ya ha hecho en esta pasada legislatura, y en una nueva etapa de "moderación, equilibrio y sentido común".
 
 

Javier Arenas, el secretario general del PP, profundizó en RNE en esa línea, al destacar que piensan gobernar ahora con mayoría absoluta "de la misma forma, con el mismo talante y con el mismo estilo" que estos últimos cuatro años. Unas maneras que definió como dialogantes. 

El partido se prepara para un mandato largo, y su líder, para designar sucesor 

J. CASQUEIRO, Madrid 
"No se remontan 57 diputados en una sola legislatura". El autor de esta frase es un hombre de Rodrigo Rato, y el vicepresidente económico y vicesecretario general del PP es, además de un valor seguro del próximo Gobierno de José María Aznar, el único candidato que en ese partido se atreven a apuntar ahora con posibilidades reales de sustituir al líder en 2004, como aspirante a La Moncloa. Aznar también cree que el PP aguantará, gracias a su "histórico" triunfo, varios mandatos en el poder. Y nadie duda de que controlará al detalle cómo, cuándo y para quién organiza su sucesión.
 
 

El éxito de Aznar el domingo se vivió en el PP con una enorme alegría y con una no menor sorpresa por su proporción inesperada. Nadie se había atrevido a augurar una mayoría tan holgada. El escrutinio real desbordó todo, incluso botellas de cava, y empleados, dirigentes, simpatizantes, periodistas e invitados no daban crédito.
 
 

Ayer se digirió esa resaca. Se recogieron un sinfín de felicitaciones (del presidente francés, Jacques Chirac; el canciller austriaco, Wolfgang Schüssel; del primer ministro portugués, Antonio Guterres; del nuevo presidente chileno, Ricardo Lagos), Aznar convocó por la tarde en La Moncloa a su equipo de confianza y hoy valorará la situación con el Comité Ejecutivo Nacional.
 
 

Las miradas sobre Rato
 
 

Aznar ha ratificado en múltiples ocasiones que no volverá a ser candidato a la presidencia del Gobierno, aunque no descarta continuar activo en política a partir de 2004 en otras funciones, seguramente como diputado y al frente del PP. Aznar, además, ha situado algunas de sus metas para España, especialmente el horizonte del pleno empleo, más allá de esa fecha.
 
 

El propio Aznar ha advertido, incluso en público, a sus futuros delfines de que no deben precipitarse. Al presidente del PP le gusta decir que es partidario de controlar los tiempos, también en política. Cree que el debate de su sucesión no debe abrirse hasta el año 2003, un ejercicio después del XIV Congreso Nacional del PP.
 
 

Aznar, que en este periodo electoral ha vaticinado que el PP prolongará su estancia en el poder varios mandatos, tuvo el domingo algo más que un detalle con Rato. El vicepresidente económico apareció exultante poco después de las ocho de esa tarde por la sala de prensa del PP en mangas de una camisa de cuadros. Sobre las diez y media de la noche regresó, ya perfectamente trajeado, y se detuvo ante los monitores de televisión. Joaquín Almunia escenificaba su derrota y su dimisión como secretario general y líder del PSOE. Rato fijó aún más la mirada. Las cámaras le inmortalizaron. Y él demoró la reacción. Rato sabía que esa noche, en Génova 13, muchos ojos estaban obsesionados con sus gestos. Aznar, a las once y media, llamó a sus principales escuderos a la plataforma con que se presentó ante la multitud y se reservó para Rato el abrazo más efusivo, largo y sincero. 

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