| Un brote de violencia
xenófoba obliga a inmigrantes de El Ejido a recluirse en casa
Vecinos de la localidad atacaron
a los extranjeros y destrozaron sus bienes
OSCAR LEZAMETA
COLPISA. MADRID
El Ejido vivió ayer una
jornada cargada de tensión. Un estallido de violencia obligó
a los inmigrantes que residen en la localidad almeriense a refugiarse en
sus casas. Los vecinos querían vengar la muerte de una joven, apuñalada
el sábado por un marroquí que temía ser identificado
como autor de un robo anterior, y al grito de «muerte al moro»
se dedicaron a perseguir a los extranjeros. La intervención de la
Policía evitó el linchamiento de cinco inmigrantes, refugiados
en un bar. El subdelegado del Gobierno, agredido tras el funeral, hizo
un llamamiento a la calma antes de que «algún grupo calentado»
protagonice una agresión.
El Ejido era un polvorín a
punto de estallar el sábado y lo hizo 24 horas después. Las
víctimas fueron los inmigrantes, en su mayoría magrebíes,
que se vieron obligados a refugiarse en sus casas y no salir ante la virulencia
de la violencia xenófoba que se apoderó de algunos centenares
de vecinos del pueblo al grito de «moros fuera». Los incidentes
no cedieron en todo el día y fueron quemados vehículos de
inmigrantes y atacadas sus propiedades.
La barriada de Santa María
del Aguila era un hervidero a raíz del brutal asesinato de Encarnación
López, acuchillada en pleno mercadillo por un joven marroquí
que había cometido un robo con anterioridad y temía ser identificado.
A los incidentes registrados tras el homicidio se sucedieron nuevos disturbios
que incluyeron ataques a grupos de inmigrantes, sus co ches, viviendas
y locales que frecuentan.
Por la mañana, varios centenares
de vecinos del barrio apedrearon y trataron de agredir con palos, barras
de hierro y bates de béisbol a un grupo de inmigrantes. Los extranjeros
huyeron y la agresión no pasó a mayores gracias a la in tervención
de las Fuerzas de Seguridad que patrullaron todo el día por las
calles de la localidad almeriense. Este conato de incidente se repitió
a lo largo del día en otros puntos de El Ejido, pero también
sin consecuencias.
Durante la madrugada de ayer, fueron
quemados coches de inmigrantes, va rios locutorios telefónicos resultaron
destrozados y algunos establecimientos relacionados con el colectivo de
magrebíes sufrieron ataques. La tensión creció cuando
se propa ló el rumor de que un agricultor había sido asesinado
por inmigrantes, lo que lugeo fue desmentido por las au toridades.
Los disturbios ocasionaron asimismo
el corte de una carretera local, la antigua nacional 340, y de la autovía
del Mediterráneo en am bos sentidos durante horas.
Refugiados en sus casas
Ante el cariz que tomaban los acontecimientos,
los extranjeros optaron por atender el consejo del delegado del Gobierno
en Andalucía, José Torres Hurtado, y se refugiaron en sus
domicilios para evitar nuevos ataques. En las calles, sin embargo, grupos
de varios centenares de vecinos mantenían sus concentraciones de
repulsa y para comentar la situación. Las intimidaciones se hicieron
extensivas a los medios de comunicación desplazados a la localidad
y que fueron increpados los vecinos por dar «una mala imagen»
de El Ejido. La sangre tampoco llegó al río por la gran presencia
de agentes del Cuerpo Nacional de Policía procedentes de otros puntos
y que contaron, además, con el apoyo de dos helicópteros.
Uno de los momentos de mayor tensión
se produjo a mediodía cuando cinco emigrantes tuvieron que refugiarse
en un bar acosados por varias decenas de personas. La Policía, que
pa trulló las calles para calmar a los más exaltados, evitó
el linchamiento y protegió la salida del grupo de extranjeros del
local . «Estas si tuaciones son las que hay que evitar», explicó
el subdelegado del Gobierno, quien temía que «algún
grupo calentado» pudiera llevar a cabo una agresión contra
cualquier emigrante. Hurtado aseguró que la situación era
muy tensa y que sólo la constante vigilancia policial podía
evitar que la violencia fuera a más.
Aunque medio centenar de extranjeros
llegó a concentrarse en las inmediaciones donde la joven fue asesinada,
la mayor parte de la comunidad de inmigrantes permaneció alejada
de las calles «por miedo y prudencia», según relató
un voluntario que colabora con este colectivo.
El alcalde la localidad, Juan Enciso,
aseguró que lo ocurrido en El Ejido «no es un problema entre
unos y otros, sino un caso generado por nuestra propia riqueza, y por eso
entre todos tenemos que arreglarlo lo mejor posible». El mandatario
almeriense solició más presencia policial «porque es
lo único que se puede hacer teniendo en cuenta que somos la puerta
de Africa, que todos los días tenemos pateras y que es imposible
controlar a todas esas personas que entran ilegalmente».
Veinte personas resultaron heridas
durante los incidentes del sábado y el domingo. El más grave
es un subinspector del equipo de información del Cuerpo Nacional
de Policía que perdió cuatro dientes como consecuencia del
impacto de una pedrada que rompió la visera protectora. El sábado
ingresaron en el centro sanitario cinco inmigrantes que presentaban diversos
cuadros de policontiusiones y heridas calificadas de pequeña importancia,
mientras que un sexto, tenía fracturados los dos omóplatos,
varias costillas y golpes en elcuero cabelludo. También ayer fueron
atendidos dos vecinos que participaban en las protestas, uno de ellos con
fractura de húmero, y dos policías con heridas sin consideración. |