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DEPENDENCIA, MIGRACIONES Y DROGODEPENDENCIAS:
EL SISTEMA DE CONTROL SOCIAL DE LAS DROGAS
Oriol Romaní i Alfonso (Universitat
Rovira i Virgili. Tarragona)
PRESENTACION
La comunicación pretende analizar distintos niveles del
sistema mundial de dominación a través de
algunos de los eslabones en los que está articulado. Para
ello
nos fijaremos en el funcionamiento y los principales
significados que tiene el actual sistema de las drogas.
A nivel macrosocial, el tráfico ilegal de drogas y la
"guerra
contra la droga" los consideramos como elementos de poder
(económico, militar, sociopolítico e
ideológico) que tienden a consolidar y ampliar el
actual desequilibrio mundial de fuerzas; manifestaciones de
dicho desequilibrio son tanto las grandes migraciones que se
producen desde los países pobres hacia los
países ricos, como la generación de procesos de
exclusión de determinados grupos sociales dentro de los
mismos países ricos. A nivel más microsocial
podremos
constatar que, en el caso español, algunos individuos
pertenecientes tanto a aquellos grupos de inmigrantes como de
marginados autóctonos coinciden en el ámbito de las
drogas ilegales, bien sea como mano de obra en los niveles
bajos de su tráfico, bien como drogodependientes con
conflictos sociosanitarios, bien como ambas cosas a la vez.
Partiendo de este aálisis se intentará basar la
hipótesis de que el actual "statu quo" de las drogas
configura un sistema de control social del que se pueden
analizar no sólo unos efectos a nivel macrosocial
(dominación política, priorización de
ciertos valores, creación/ampliación de
controles burocrático-policiales, leyes de "seguridad",
etc.),
sino también a nivel microsocial: la drogodependencia,
compuesta por factores socioculturales además de
farmacológicos, sería así un
fenómeno facilitado por aquel sistema de control
social.
LOS EJES DEL PROBLEMA: MARGINACION SOCIAL Y SISTEMA
MUNDIAL
La marginación social: algunas precisiones.
Dado que, por lo menos de forma implícita, se
manejarán
un conjunto de elementos, muchos de los cuales nos remiten al
campo de la marginación social, me parece útil
explicitar teóricamente dicho concepto antes de seguir
adelante.
De entrada podemos considerar la marginación social
como un conjunto de procesos que, por lo que se refiere a
las
condiciones materiales de existencia, acaban limitando
-hasta
poder llegar a excluir- a determinados individuos o grupos
sociales el acceso a los recursos más habituales de su
sociedad; estos procesos siempre irán acompañados,
a
nivel cognitivo, por unas racionalizaciones ideológicas
que justificarán dichas limitaciones o exclusiones. Se
supone
que para que dichas racionalizaciones puedan tener eficacia
deben mantener un cierto nivel de compatibilidad tanto con la
estructura económico-social dominante en aquella
sociedad, como con sus manifestaciones culturales
hegemónicas en un momento histórico
determinado.
La marginación, según San Román (1990: 116)
"...no es una posición prevista en el sistema de
relaciones definitorias de estatus pero actúa sobre la
base de los roles correspondientes a estos estatus ni exhibe
las propiedades de estado correspondientes a las coordenadas
espaciotemporales concretas del sistema. Sus relaciones con el
ecosistema están negativamente determinadas por las que
se
realizan en el propio sistema ecocultural, presentando por
tanto características económicas residuales". Lo
interesante del tipo de aproximación que estamos
presentando es que permite considerar no sólo estados,
sino sobre todo posiciones marginales, grados de
marginación e incluso aspectos marginales en un
determinado campo de relaciones, {...cuando las propiedades de
exclusión se circunscriben a una relación
institucional concreta pero no al resto". Es decir, nos obliga
a ir trasladando el foco de nuestra atención desde los
propios grupos marginados hacia las relaciones de
marginalización (de limitación, de
exclusión) y, en definitiva, hacia los mecanismos
implícitos en las relaciones de poder, núcleo
que debe permitir explicarnos los aspectos más globales
de los
procesos de marginación.
En nuestras sociedades contemporáneas, basadas en unas
diámicas de progresiva complejidad y en las que podemos
afirmar que el cambio es la regla, se van produciendo
continuas desviaciones que constituirían {el rumor de
fondo del movimiento del sistema, una aportación de
originalidad, de diversidad, de diferencias entre individuos o
grupos; unas tendencias que se pueden confirmar y conducir a
significativos cambios sociales, pero también al
límite manifiesto de la tolerancia que un sistema
social, o la mayoría de sus componentes están en
situación de soportar" (Bertelli-Neresilli,1988:17).
Como acabamos de ver, algunas de esas iniciales desviaciones
podrían ser integradas como innovaciones al sistema,
mientras que otras acabarían originando procesos de
marginación social: para que se produjese este
último caso, ¿qué condiciones se tendrían
que dar?
Una variable básica es que se produzca la
estigmatización de un comportamiento o una
situación no conforme a lo esperado (la norma) en un
lugar y momento dados. El ejemplo de una nueva
figura
profesional en nuestra sociedad, la del {creativo" del
campo
de la comunicación, nos sirve para ver como una
innovación sobre la que -como tal- se extendían
al principio ribetes de sospecha, se ha ido integrando
posteriormente a través de su rentabilidad en diversos
aspectos.
Distinto es, en cambio, el caso de aquellos que ocupan los
eslabones más bajos de la estructura social que,
después de encontrarse con distintos tipos de
conflictos (en la familia, la escuela, el barrio, el trabajo,
etc.) que van haciendo cada día más difícil
su
inserción social, acaban siendo expulsados del mapa
social -en una sociedad cada vez más "dualizada" -a
través de su fijación, p.ej., en parados de
larga duración; y además se enmascara la
raíz
estructural de su situación con la atribución de
la responsabilidad de la misma a ellos y sólo a ellos
-por falta de formación, de disciplina, de
ambición, de espíritu de sacrificio, etc.
De lo anterior se deduce que la estigmatización no es
una variable independiente. Constituye la mediación
necesaria en un proceso de marginación, pero tiene que
ser activada por otros factores. Esto ha sido bien documentado
en el caso de los gitanos o del racismo en general (v.,
respectivamente, San Román, 1986 y Wieviorka,1992), donde
se
puede constatar que la estigmatización se activa a
partir de la competencia por recursos básicos como
territorio,
vivienda, trabajo, etc. En el caso de las migraciones
también se producen estigmatizaciones que se
desencadenan a partir de aquellas situaciones que permiten
presentar al otro, por ejemplo, como un rival peligroso en la
lucha por los recursos básicos limitados de los que
dispone el
grupo (a nivel económico, de administración
pública, etc.) y para la preservación de la
propia identidad; en definitiva, como una cortina de humo para
desviar las responsabilidades de muchos de los males de
nuestra sociedad hacia el exterior, según la conocida
teoría del chivo expiatorio.
A partir de distintas situaciones podemos constatar que la
estigmatización se activa cuando hay una visibilidad
social de la supuesta desviación inicial. Siguiendo a
Chapman (1971: 54) diremos que esta visibilidad social es el
resultado de la interacción de las siguientes
variables: "a) la carencia cuantitativa y cualitativa de
recursos (económicos, sociales, culturales,
políticos) de los que los componentes del sistema
social (individuos o grupos) disponen para negociar su
situación en el interior del propio sistema; b) el tipo
y grado de estereotipos sobre el desviante presentes en el
grupo de control y en el contexto de referencia; c) la entidad
de la norma violada; y d) la alarma social generalizada
suscitada por aquel preciso acto o comportamiento desviante.
Aunque para una mayor coherencia con el enfoque que le estamos
dando al asunto se deberían reformular las variables c)
y d) -pues en muchos casos la violación de la norma
no
sería lo más importante, si no es en aquel
sentido
genérico de {una situación considerada fuera del
lugar/tiempo adecuados"-, la perspectiva expuesta es
útil porque pone de relieve unos elementos que, a la
corta o a la larga, desencadenan la intervención de las
agencias de control social formal, lo que subraya la
relación entre ésta y la reacción
informal, tal como había sido señalado ya de
forma genérica por los teóricos de la
reacción social.
Así pues, un fenómeno relativamente nuevo y
todavía numéricamente minoritario en
España, como el de determinado tipo de migraciones
extranjeras, forma parte de unos procesos que, mediatizados
por la visibilidad social y la intervención de las
agencias de control social formal
(policía-legislación, principalmente), acaban
produciendo
diámicas de marginalización social. Pero si
antes hemos planteado que determinado tipo de inmigrantes
extranjeros juegan el papel de {chivos expiatorios", tendremos
que convenir que, de alguna manera son funcionales al sistema.
Y creo que esto es lo que podríamos postular para
muchas otras situaciones marginales; entre ellas, las de
ciertos drogodependientes, que resultan muy rentables desde
diversos puntos de vista: desde el estrictamente
económico, hasta el de producción de
cohesión social, de discursos ideológicos, de
sectores profesionales, institucionales, etc. (v.
Romaní, 1989).
En definitiva, podemos sostener que en muchas sociedades
contemporáneas (por lo menos aquellas que denominamos
urbano-industriales y las que se organizan siguiendo el mismo
modelo)
la marginación puede tener distintos grados de
funcionalidad, hasta llegar a ser un componente indispensable
para su mantenimiento. Si bien, como hemos visto, la
marginación significa por definición la
dislocación respecto al sistema de rol-estatus
imperante, es decir, la exclusión del mapa social, por
otro lado parece ser, en muchos casos, un elemento externo
necesario, como un {input", para la reproducción del
sistema social que aquel mapa nos representa en una
determinada sociedad.
Sistema mundial y drogas
Los procesos de marginación a los que nos acabamos de
referir no se dan en sociedades aisladas, sino que en el mundo
contemporáneo las distintas sociedades o -para concretarlo
en
unidades políticas reconocidas- los distintos estados
están en una situación de interdependencia que va
configurando el fenómeno de la globalización
mundial. Esto significa que, aunque algunos de aquellos
procesos tengan sus raíces y se desarrollen sobre todo
dentro de un estado como, por ejemplo, sería el caso
específico de la marginación de los
gitanos
españoles, es evidente que no podríamos
entender
los cambios en las relaciones mayoría-minoría
sin tener en cuenta la situación del estado
español dentro del conjunto mundial (3).
La interdependencia que acabamos de mencionar es, como es
bien
sabido, asimétrica en la mayoría de los casos
pues se produce una especialización y, en
relación a ella, una jerarquización de los
distintos estados dentro del conjunto mundial que hace que
éste se constituya como un sistema (4).
El aálisis de estas relaciones se ha hecho desde
distintos enfoques teóricos: las teorías del
imperialismo enfatizan, en un primer momento, el expolio de
las colonias por las metrópolis, con la
depreciación de los mercados periféricos y, ya
en la época del capitalismo monopolista, la
extracción de materias primas de estos mismos
países; en la época post-colonial, la
teoría de la dependencia nos permite explicar
cómo, a través del capital extranjero
(multinacionales) se produce un intercambio desigual
(repatriación de beneficios, equilibrio adverso del
comercio, etc.) que es un elemento central en los procesos que
producen el subdesarrollo de los estados periféricos.
La teoría que me parece más pertinente para el
aálisis del tema que aquí nos ocupa es la de los
sistemas mundiales (v. Wallerstein 1990). Aunque hay matices
según los autores, a nivel metodológico parten,
en general, de la existencia de la población, por un
lado, y por el otro de la de cuatro subsistemas, tanto en el
interior de cada sociedad como a nivel global:
económico, militar, cultural y político. Su
axioma es que la explicación hay que buscarla al nivel
del propio "world-system" y que sociedades, estados, clases,
etc. no son independientes ni las unidades básicas de
aálisis. Teóricamente pueden coexistir diversos
sistemas pero el capitalista, por su necesidad de
expansión progresiva, ligada a la diámica de
acumulación del capital, tiende a ocupar todo el mundo
y se convierte así (aunque de forma desigual y con
todas sus crisis) en un sistema mundial. Dentro de
éste, y atendiéndonos a la división
internacional del trabajo, los diferentes estados se pueden
incluir en las categorías de centro, semiperiferia y
periferia. Esto permite unas mayores matizaciones a la hora de
comparar y explicar no sólo las relaciones entre ellos,
sino también los diversos desarrollos internos; con la
teoría del intercambio desigual sería
difícil explicarnos, por ejemplo, la emergencia de los
nuevos países industrializados como los {cuatro
dragones} de Asia (Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y
Singapur) o incluso el caso español (5).
El sistema mundial tiene unos aspectos institucionales y con
un cierto grado de {transparencia social}, al lado de otra
serie de aspectos informales, no reconocidos, etc.,
todo
aquello que Tortosa (1992: 27-41) llama "el sistema
oculto".
Mientras que el fenómeno de las migraciones participa
-como muchos otros aspectos de los distintos subsistemas- de
las dos caras del sistema global, con todas sus ambigüedades,
el que se configura alrededor de las redes ilegales del
comercio de drogas se incluye fundamentalmente (por
definición) en la cara oculta, aunque tiene unas
repercusiones generales importantes en los distintos
subsistemas mencionados.
Desde el punto de vista económico el comercio ilegal de
drogas es una de las principales multinacionales del delito
(v. Kelly, 1986), íntimamente relacionada con la
industria internacional del dinero secreto: se calcula que
sólo el negocio mundial de la cocaína es de
130.000 millones de dólares, o que las ventas en Europa
de heroína, cocaína y cannabis es de 16.000
millones de dólares al año, de los que unos
10.000 millones tienen que ser 'lavados' en el sistema
financiero europeo, ya que los beneficios se encuentran entre
el 60 y el 70 por 100 de las cifras de ventas" (Tortosa, 1992:
30).
Nos encontramos, por otro lado, ante una multinacional que ha
experimentado una gran expansión durante la
década de los ochenta en detrimento de otros sectores
económicos, cosa que tiene sus consecuencias,
también, a nivel político y militar. Esto es
especialmente claro en el caso de América Latina donde,
durante esta década y coincidiendo con el retorno de
los gobiernos democráticos, ha habido una fuerte crisis:
fuerte crecimiento demográfico, descenso del PNB al mismo
nivel que el año 1967, aumento de las diferencias
internas (el 10% de la población tiene el 44% de la
renta), etc.; todo ello en un sistema de {mercado libre} pero
con un fuerte proteccionismo de los USA, que ha contribuido a
que los precios de productos de países
latinoamericanos que antes tenían un peso en el mercado
mundial (como el café, los plátanos o el
estaño)
cayesen en picado. Hay que tener en cuenta que {...a medida
que los EUA pierden su influencia en los mercados de Asia y de
Europa ante el Japón y Alemania, multiplican sus
esfuerzos para extraer un excedente de América Latina"
(Petras 1992: 146), lo que ha producido que esta región
mundial, que durante la década de los setenta era
importadora de capitales, pasara durante la década
siguiente a ser exportadora, sobre todo a través de los
mecanismos de la deuda externa (v. Del Olmo, 1992, pralmente.
p.15-25 y 63-93).
En este contexto, el surgimiento y desarrollo de los sectores
informales de la economía -y dentro de ellos, el de las
drogas- ha sido espectacular. De hecho se puede afirmar que la
zona andina se ha especializado, dentro de la
producción internacional del trabajo, en la
producción de coca. Y esto, además de ser un
amortiguador de la situación económica a nivel
inmediato (7), tiene otras repercusiones, como la
gran
ampliación de los distintos grupos de
gestión
del negocio (mafias), de la corrupción (militar,
policial, judicial, política...), de los adictos a la
pasta base entre los mismos campesinos que allí
trabajan, además de los sectores urbanos marginales, etc.;
así como repercusiones militares: la doctrina de la
{guerra contra la droga} da la cobertura para intervenir,
incluso militarmente, en zonas especialmente conflictivas del
continente, en algunos casos de manera más o menos
encubierta
(recuérdese la operación {Irangate-Contra" en
relación a Nicaragua), en otros de forma directa, como
la paradigmática invasión de Panamá.
Parece que a nivel cultural también se están
produciendo profundas transformaciones conectadas con la
situación que estamos analizando. Se empieza a detectar
la presencia significativa de drogodependientes en los
países productores o intermediarios, con todas las
distorsiones que esto comporta en su contexto sociocultural;
hay una depreciación, no sólo de productos y
tecnologías, sino también de formas de trabajo,
de organización y de valores tradicionales ante la
reorganización general que implica el llamado
"narcotráfico" (9); en el caso de la zona andina, la
reubicación de la identidad étnica se manifiesta
también en ciertos movimientos sociales alrededor de la
reivindicación de la hoja de la coca, movimientos que
se encuentran atrapados entre traficantes, militares y los
demás protagonistas de esta situación altamente
compleja; etc. (v. Arango/Child, 1987).
Así pues, durante la última década, y
sobre todo a través de la gestión del Banco
Mundial y del FMI (v. George,1990), podemos constatar la
existencia de unas políticas globales que han llevado a
partes significativas de las poblaciones de los países
del Sur o bien a involucrarse en la producción y/o
comercialización de drogas ilegales, ya que esta es una
de las pocas alternativas disponibles para asegurar su
supervivencia; o bien a emigrar, buscando mejores condiciones
generales de vida.
MIGRACIONES Y ESTIGMAS
Sobre las migraciones
Antes de abordar la última parte del trabajo conviene
recordar algunas cosas ya sabidas sobre el fenómeno de
las migraciones. A nivel global, es un fenómeno que se
ha mostrado muy inaprehensible y que presenta grandes
dificultades para ser sistematizado, tanto por su carácter
multifacético como por la ambigüedad conceptual que se
maneja a este nivel; no existe, así, una teoría
o un modelo general de explicación de los procesos
migratorios que sea capaz de dar cuenta del fenómeno en
toda su complejidad. Se acepta el aálisis de la
diámica migratoria a través del mecanismo
básico
del push-pull, así como otras
regularidades
empíricas que se han ido incorporando desde que
Ravenstein, hace ya más de un siglo, intentara una primera
sistematización del asunto (10); se ha ido avanzando en
la exploración de algunos aspectos básicos como son
los
detonadores del proceso, el carácter de las oportunidades;
obstáculos intermedios de tipo físico, legal,
lingüístico, cultural, etc."; se ha incorporado el
aálisis de otros mecanismos, como las {cadenas
migratorias"... sea como sea, los aspectos más importantes
que
desde el aálisis sociocultural podemos aportar a este
campo se refieren a las mediatizaciones que ejercen en las
migraciones tanto los distintos elementos culturales en
general como, más en concreto, las diámicas de
control
social.
De todos modos, descendiendo a un nivel empírico
más
cercano que nos permita situar nuestro aálisis de una
manera concreta, esbozaremos algunos de los aspectos
básicos
de los fenómenos migratorios en el área
mediterránea.
En ella se encuentran, en una relativa proximidad
física, un conjunto de sociedades y estados en
situaciones muy diferentes y con funciones diversificadas
dentro del sistema mundial, ya que coexisten sociedades
centrales, semiperiféricas y periféricas con
unas diámicas (demográficas y económicas,
p.ej.)
bastante contradictorias.
Se puede empezar señalando que no todos los estados del
Norte son igualmente receptores, o los del Sur expulsores de
población, pero lo cierto es que las previsiones
demográficas de un crecimiento mucho mayor de la
población de los países norte-africanos en
relación a los europeos hay que correlacionarlas con la
permanente necesidad de mano de obra extranjera en estos
últimos, para cubrir unos determinados puestos de
trabajo que la población autóctona deja
progresivamente vacíos (13). Esto implica plantearse
los problemas de acogida de esta población cosa que, a
su vez, es contradictoria con algunos factores
económicos: si muchas empresas han prosperado, en estos
últimos años de reconversión
económica, entre la economía formal y la
informal -y a veces de lleno dentro de esta última- ha
sido porque han podido sobreexplotar una cierta mano de obra
ilegal y/o clandestina producto, en el momento
histórico al que nos referimos, de la inexistencia de
una política de acogida a los inmigrantes.
A las contradicciones que acabamos de señalar habrá
que
añadir aún los factores de tipo político
en el control de migraciones. Porque encima de estas
diámicas que acabamos de señalar, incidirá
la
política de contención que la C.E. -sobre todo a
través del "Grupo de Schengen"- ha puesto en marcha y
en la que, a pesar de los toques de maquillaje
ideológico correspondiente, lo que predomina son los
elementos de tipo represivo. Puede argumentarse que es
una
política destinada a organizar mejor la acogida de
los
inmigrantes y que implicaría, entre otras cosas, el
control de las reacciones adversas a la presencia de los
mismos. Pero de lo que no hay duda es que es una
política coherente con toda una línea de
orientaciones, reglamentaciones y acciones que se han ido
desarrollando en las democracias europeas desde mediados de
los setenta y que, planteadas en la disyuntiva {libertad /
seguridad", han optado por primar ésta en detrimento de
la primera, básicamente a través de los
{leit-motivs"
centra]es de la lucha contra el terrorismo y la droga; aunque,
como es bien sabido, el caso español presenta sus
especifidades, su plena incorporación a la C.E. ha
significado también un {ponerse en onda" en esta
línea, y como muestra están los botones de las
llamadas
Ley Corcuera y Ley de extranjería.
Las razones de estas políticas hay que buscarlas,
fundamentalmente, en la necesidad de legitimar unos
instrumentos de control directo que facilitaran a los
distintos estados gestionar la profunda crisis que
empezó en aquellos años; y que, a pesar de
algunas fluctuaciones positivas a nivel económico en
determinados momentos, no deja de profundizarse en la
línea de unos complejos cambios económicos
sociales y culturales que parecen cristalizar, de momento, en
una sociedad dual: la gran base de los excluidos permite
"prosperar" (con todas sus contradicciones internas, entre
otras cosas para no quedar fuera del juego) a los que estamos
dentro (14). Creo que es importante recordar este conflictivo
contexto, pues es en él donde se dan y se tendrán
que
desarrollar las relaciones interculturales que aquí
estamos analizando.
En este sentido, creo razonable el argumento de que entre las
principales razones inmediatas del aumento de la
población inmigrada en España podemos
señalar la combinación que se ha dado entre el
endurecimiento de las políticas migratorias en los
países del centro de Europa y la política de
fronteras española poco definida, hasta 1985, junto con
el gran número de turistas; a parte de otras de
carácter más general, como el freno de los flujos
de
población campo-ciudad en el interior del estado
español, o la apertura económica y
política de España en los últimos
años.
De todo ello lo que me interesa subrayar es que, a pesar de
que en el período 1970-1990 se ha triplicado la
inmigración extranjera (y que, p.ej., el año
1990 se calcula que había entre 170-290 mil inmigrantes
irregulares), actualmente la población extranjera en el
conjunto de España representa entre el 1,5 y el 2% del
total de la población; al lado, todavía, de un
7% de la población española emigrada. Este
escaso 2% es una proporción que se mantiene igualmente
en Catalunya (v. De Prada, 1989: 218-220; y Biosca, 1992:
27).
La construcción de un estigma
He finalizado el apartado anterior con unos datos
estadísticos para subrayar alguna de las magnitudes del
problema y empezar a señalar lo que creo son unos
indicadores significativos de situaciones que pueden conducir
al desarrollo de procesos de marginación entre
determinados colectivos de inmigrantes extranjeros.
Si hablamos de determinados inmigrantes nos será muy
útil clarificar mínimamente qué tipos de
inmigrantes hay en la actualidad en el estado español.
Centrándonos en Catalunya, y con datos de
emigración
legal (que sabemos que representan solamente una parte del
conjunto, lo que nos puede distorsionar la visión; pero
no tenemos otros) podemos ordenar los inmigrantes,
según su número, de esta manera: Comunidad
Europea, Magreb, América Latina, Africa Negra o
Subsahariana, Próximo Oriente, Sudeste Asiático -y
con
datos inciertos de los del Este europeo (v Gómez Olive,
1992: 101-103)
Pero si, en cambio, analizamos tres indicadores significativos
como son el número de detenciones, su inserción
en la economía sumergida y su legalización,
veremos que las proporciones no siguen en absoluto el mismo
orden.
Por lo que se refiere al número de detenciones podemos
constatar que entre el escaso 2% de la población
extranjera se obtiene el 20% de las detenciones del conjunto
de España. De éstas, un 25% serían de
inmigrantes del primer Mundo -parece que más organizados
y
profesionales en el delito en general- y un 75% del Tercer
Mundo, en general más amateurs, excepto los más
ligados a las
redes del "narcotráfico" (v. De Prada, 1989: 226-27).
La economía sumergida, según datos del
Ministerio de Economía y Hacienda del año 1988,
representaría un 25% de la fuerza de trabajo global en
España; parece que un 5% de la totalidad del mercado
sumergido español estaría ocupado por
inmigrantes, mientras que la mano de obra extranjera
representa tan sólo un 0,3% del mercado regular de
trabajo; y que un 75% de los inmigrantes del Tercer Mundo
trabajarían en el sector sumergido de la
economía (X. Biosca, 1992: 97-98).
Por último, la legalización, en el sentido de
tener todos los papeles en regla, nos ofrece también
unos fuertes contrastes entre los inmigrantes de distintas
procedencias:
Legales
160; 88% (Primer M.)
33% (Tercer M.)
Indocumentados 12% ( " " " " )
62% ( " " " " )
A pesar de los problemas que presentan datos como estos; a
pesar de la imprecisión de epígrafes como los de
{Primer Mundo" o "Tercer Mundo"; o de otros aspectos -como la
clasificación {legales-indocumentados"- lo que de todos
modos se va dibujando claramente a partir de estos indicadores
es que hay un grupo de inmigrantes discriminados respecto al
resto de la población, ya que estos indicadores se
refieren a aspectos básicos respecto al conjunto de la
vida de
las personas de nuestras sociedades. Nos encontramos
aquí, por lo tanto, con la presencia de aquellos
factores que pueden activar la estigmatización,
según lo hemos planteado antes.
A lo visto hasta ahora habrá que añadir los efectos
negativos para la inserción social de muchos
inmigrantes, de la llamada (ironías del lenguaje que en
las sociedades democráticas parecen ser ya costumbre) Ley
sobre derechos y libertades de los extranjeros de 1985 -y su
Reglamento de Aplicación de mayo del 86-, que impone
una serie de condiciones restrictivas y de requisitos que
tienen que ser controlados por la policía. Las
consecuencias del planteamiento de la Ley, junto con las
propias dificultades del proceso de regularización
-principalmente la falta de información a los
interesados, de infraestructuras administrativas, de
colaboración de los empleadores, la lentitud y
complejidad burocráticas y las relativamente altas tasas
que
había que pagar- han conducido a una
concatenación de elementos que han significado una
mayor marginalización de muchos extranjeros mientras
que, por otro lado, no se ha logrado parar la
inmigración clandestina (v. Biosca,: 31-2).
Con todo ello tenemos ya la presencia, por un lado, de la
intervención de las agencias de control social formal;
y por el otro, de muchos de los elementos que llevan hacia la
situación de "visibilidad social" a la que nos hemos
referido anteriormente. Diríamos, entonces, que
sólo faltan algunos argumentos para acabar de
racionalizar aquella situación de discriminación
que antes hemos analizado.
A un nivel muy general, el núcleo que puede catalizar
una variada gama de {razones} es el prejuicio delante del otro
que, ciertamente, tiene un largo historial en la sociedad
humana. Historial que se ha ido remodelando según
circunstancias concretas y que, a partir del S.XIX, ha
encontrado en el concepto de {raza} un conjunto de signos
distintivos que, más que connotar diferencias, ha venido
a
justificar desigualdades (v. Wieviorka, 1992: 25-93).
Pero bajando a niveles más concretos, la evolución
del
sistema mundial que hemos analizado nos ofrece también
otros elementos de posibles segregaciones. Sin salir del tema
central que nos interesa, hay algunas ocasiones en que, p.
ej., aquellas alternativas -emigración, drogas- que
señalábamos al final del punto 2.2, pueden
entrelazarse, con distintos ritmos y
combinaciones,
produciendo situaciones fácilmente
estigmatizables desde el
punto de vista de las ideologías dominantes.
En efecto, a través de diversos trabajos e informes
etnográficos conocemos la imbricación de algunos
inmigrantes extranjeros tanto en el comercio ilegal de drogas,
como en su consumo dependiente. Dejando aparte algunos
latinoamericanos situados en los niveles medios-altos de este
comercio internacional (así como aquellos otros
situados a niveles más bajos, muy especializados en el
transporte), aquí nos centramos en aquellos extranjeros
en unas situaciones más marginales que, en nuestro
país, fueron entrando en el negocio de una manera
significativa hacia la segunda mitad de los años
ochenta. Ciertamente, ya antes se podía ver a
magrebíes "moviendo el chocolate" por ahí, pero
señalamos estas fechas porque, dentro de la historia de
la heroína (el paradigma que marca la pauta de las
drogas ilegales) en nuestro país, ésta
sería la fase en que ya se ha establecido el mercado
negro y, por lo tanto, la heroína es un negocio en el
que circula dinero; sería cuando los sectores
marginales entrarían en él de forma clara. Y
aunque los que entran son principalmente payos y luego
gitanos, también se incorporan algunos de estos
inmigrantes extranjeros pobres a los que nos estamos
refiriendo (16). Un indicador de esta reordenación del
sector fueron los conflictos que, por lo menos en Barcelona,
se produjeron en esta época en relación al
control de los eslabones callejeros del mercado negro, que
supusieron una cierta especialización y
distribución territorial de los grupos enfrentados en
los que, además de payos, los había pertenecientes
a
distintas minorías étnicas de tipo gitano,
magrebí o negro-africanas .
No tenemos datos cuantitativos sobre estas cuestiones pero,
por lo que podemos llegar a saber, son situaciones que afectan
a una parte numéricamente muy pequeña de los
inmigrantes de referencia, cosa que es necesario subrayar para
que no haya equívocos (18). De hecho, la alarma social
producida por los conflictos a los que nos acabamos de referir
se destilaba predominantemente en unas imágenes de los
Medios
de Comunicación Social que destacaban sobre todo los
enfrentamientos entre "traficantes de drogas negros, moros o
gitanos". Y, dados los contextos -tanto globales, a nivel de
sistema mundial, como particulares- que hemos ido esbozando en
este trabajo, podemos interpretar que nuestra sociedad ya
tiene los suficientes elementos como para destacar estas
formas marginales de inserción en ella y,
articulándolas con otros de las que dispone -como el
discurso
dominante de tipo tremendista sobre las drogas- construir unas
determinadas imágenes culturales estigmatizantes sobre el
conjunto de los "otros" que se identifican -desde fuera- con
los que aquí nos acabamos de referir. Con la
"contaminación" que provoca de manera automática
la
identificación con "la Droga", que se intensifica si a
ella añadimos las palabras Sida y Africa, se
completa
el círculo de la estigmatización.
DEPENDENCIA Y DROGODEPENDENCIAS: ¿DISTINTOS NIVELES DE UN
MISMO FENOMENO? HACIA UNAS CONCLUSIONES TENTATIVAS.
Hasta ahora hemos visto el lugar central que ocupa el
subsistema de las drogas dentro del sistema mundial, y la
importancia que unos mecanismos como las migraciones tienen de
cara a la diámica de dicho sistema. Asimismo, creo que
se han señalado algunos elementos básicos para
poder
constatar las contradicciones entre determinados discursos y
prácticas en nuestras sociedades
contemporáneas.
Vamos a señalar dos de estas contradicciones. Por un
lado, hemos visto que hay unas poblaciones que, sea en origen,
sea en relación a sus procesos migratorios, tienen a
algunos de sus miembros implicados en el sistema de las drogas
(y no hablamos de consumo, sino de presencia en el
pequeño o mediano comercio, labores de seguridad,
etc.). Si, como hemos visto, en muchas situaciones sociales
ésta resulta ser la mejor alternativa a partir de los
criterios de valor dominantes en el actual sistema mundial, lo
cierto es que en muchos países centrales, esta
implicación resulta casi siempre subsidiaria o, cuanto
menos, marginal, tanto desde el punto de vista cuantitativo
como cualitativo, respecto a la de sectores de la
población autóctona. Pero da lo mismo: el
discurso fantasmático de {La Droga} parece
fácilmente
utilizable para atribuir al "otro" la responsabilidad de todas
las desgracias, racionalizando una cierta
sobreestigmatización pues, "ya se sabe, no sólo
son raros, sucios, etc. sino que son todos unos
drogadictos y
traficantes, o sea que si les dejamos nos hunden el
país". Soy consciente de que estoy caricaturizando,
pero quizás con ello pueda, precisamente, señalar
aquellos trazos gruesos que de otra manera quedarían
disimulados.
En efecto, una de nuestras funciones es la de explicitar
aquello que está implícito en la cultura. Y aunque
la
caricatura que acabo de hacer no es todo el implícito
cultural dominante en la sociedad española
contemporánea sobre el tema de migraciones, racismo y
xenofobia, sí que señala un discurso del que ya
tenemos atisbos y que se puede llegar a extender si se dan
determinadas condiciones sociales de crisis alguno de cuyos
elementos también se han señalado antes.
Lo cierto es que, sea como fuere, el discurso de "La Droga" es
muy coherente con este tipo de orientaciones que permiten
marginalizar a determinadas poblaciones. Y con ello llegamos a
la segunda contradicción mencionada mas arriba. Existen
unas ideologías dominantes sobre las drogas,
representadas por los discursos y prácticas que se priman
desde los organismos oficiales e internacionales, que insisten
mucho en la "lucha contra la droga", en {acabar con este
flagelo de la humanidad}, etc. Y ya hemos visto como
algunos
de los que más claman en este sentido
-véase la
política USA, por lo menos hasta el final de la era
Bush- son los que practican una política
económica, militar, etc. que plantea unos modelos de
desarrollo para llegar a los cuales no deja mucha más
alternativa, muchas veces, que el fortalecimiento de
economías "subterráneas" entre las que la de las
drogas
ocupa un lugar preeminente, situación de la que sacan
un buen provecho en distintos aspectos. También en
Europa las políticas económicosociales de corte
neoliberal (disfrazadas o no bajo distintas etiquetas) -que
tan fieras se dicen en la {lucha contra la droga}, y a las que
dicho fantasma va tan bien para legitimar políticas de
control social duro- van en la misma dirección (19).
Lo que mas me interesa señalar aquí es que,
más
allá de aparentes contradicciones, el discurso dominante
sobre
"La Droga" (de tipo criminalizador y contenido medicalizante)
que se basa en la prohibición, es precisamente un
elemento clave en el desarrollo de las orientaciones que hemos
señalado presenta el sistema mundial actualmente; pues,
como se ha analizado desde muy distintos ángulos, la
política prohibicionista no es sólo altamente
conflictiva y se presta a todo tipo de abusos (por excluyente
y poco controlable) sino que es adictiva, elementos ambos que
favorecen el mantenimiento del actual "statu quo" mundial.
En efecto, olvidándonos ya si los que trabajan en drogas
y/o
las consumen de forma dependiente son de un sitio o de
otro,-aunque sin perder de vista la gran diversidad
socio-cultural de los mismos- debemos recordar algunos puntos
elementales:
* Las condiciones de posibilidad de existencia de las
drogodependencias han aparecido con un cierto nivel de
desarrollo de las sociedades industriales de tipo
capitalista.
La circulación de mercancías (que es en lo que
se convierten las drogas) es un mecanismo económico
central para su reproducción, así como a nivel
psicosocial el mecanismo de la adicción (a un nivel
mucho más amplio que el de las drogas) facilita
enormemente
aquella circulación de mercancías.
* La construcción social de las drogas cuyo paradigma
dominante se basa en la prohibición es adictiva
porque:
-ha creado un monstruo que funciona como un mito que ha
permitido a sectores jóvenes identificarse con
él, aunque sea (o precisamente porque es) negativo.
-ofrece un modelo de reconocimiento social: el "drogadicto" es
hoy (gracias a la política que estamos analizando) una
figura cultural importante, y para un joven con conflictos de
construcción de su identidad esto puede resultar muy
atractivo.
-el ser reconocido como "drogadicto" es como una llave que
abre las puertas a un cierto estilo de vida. Ya
decía
Laurie hace unos cuantos años que "el
adicto no
sólo compra un producto, sino también un bien
socialmente precioso, la irresponsabilidad; una peculiar
administración del tiempo; un grupo de iguales; una
forma de vestir, de hablar..." (1969: 32).
-ha estimulado una técnica de consumo (la
inyección endovenosa) como respuesta racional (desde el
balance riesgos/efectos) a la situación de ilegalidad
que -aparte de los problemas higiénicos que presenta en
las actuales condiciones sociales derivadas de aquella
ilegalidad- resulta ser por sí misma un elemento
adictivo de primer orden.
-el mantenimiento de la criminalización dificulta la
realización de un elemento en el que
técnicamente hay un gran acuerdo, como es la necesidad
de una prevención digna de tal nombre (que no sea una
imposición antidemocrática de un estilo de unos
grupos
sociales sobre los demás ni, por lo tanto, de una doble
moral,
etc.); así como de una buena atención a los
drogodependientes que lo necesiten, o una reinserción
social con el mínimo de problemas posible. Es mas, el
mantenimiento de esta política se ha constatado como
contraproducente desde el punto de vista del desarrollo de la
salud pública.
* La población drogodependiente resulta rentable desde
diversos puntos de vista: a nivel económico son la
clientela preferente de uno de los sectores más
productivos
del mundo actual; a nivel social, es un grupo -por lo menos,
potencialmente- excluible y liquidable, no sólo desde
el punto de vista sociocultural sino también
físico; a nivel ideológico permite las
legitimaciones que, en relación a la gestión de
la sociedad y sus conflictos estamos analizando, etc.
* En definitiva, el sistema de la droga constituye un
conjunto articulado de prácticas e ideologías que,
por
lo que se refiere a las primeras, tienen la virtualidad de
favorecer el desarrollo de unas líneas
económicosociales que, como hemos visto, tienden a
profundizar el actual desequilibrio de fuerzas mundial
(acumulación de excedente por países del Norte,
hiper-especialización de algunos del Sur, dependencia
de éstos desde la óptica del mercado, las
tecnologías,etc. desarticulación y
reorganización de muchos grupos sociales / sociedades a
partir de estas líneas...); mientras que, por lo que se
refiere a las segundas, ha logrado construir un tipo de
legitimaciones que aparentemente poco tienen que ver con
aquellas prácticas y, como de eso se trata, han logrado
crear
un gran consenso de distintos grupos sociales alrededor de
aquellos que se han visto favorecidos por dichas prácticas
a
través de las que, en resumen, han logrado y/o
mantenido unas situaciones de privilegio dentro del actual
sistema mundial.
NOTAS
1. "El hecho de estar en paro no deja de ser sospechoso. Y a
poco que este paro sea relativamente antiguo, la sospecha se
convierte en certidumbre: si el candidato fuera "bueno" ya
habría encontrado trabajo. El paro de larga
duración estigmatiza: como una marca indeleble,
contribuye a transformar aquellos que son víctimas en
marginados. Desde luego las probabilidades de volver a
encontrar trabajo nunca desaparecen del todo. Sin embargo las
cifras son evidentes: cuanto más dura el paro, más
difícil es "recolocarse". Tanto es así que, poco
a poco, el candidato rechazado desarrolla una psicosis de
fracaso e interioriza el hecho de que, si no es seleccionado,
es sin duda alguna porque no lo merece." (Clerc, 1992:
48-49).
2. De hecho, no es un fenómeno nuevo que sea funcional
a la integración de un sistema social la máxima
expresión de la marginación como es la
liquidación (no sólo social, sino también
física) de una parte de la población: ejemplo de
eso serían la siniestralidad laboral o el alcoholismo
en según que contextos (v., para esto último,
Menéndez, 1993)
3. Los cambios del estado español dentro del sistema
mundial, o las crisis económicas de éste se
reflejan también en la situación de los gitanos,
tanto desde el punto de vista objetivo como en relación
a la mayoría paya. Hablando de los gitanos chabolistas
San Román (1986: 236) señala que los años
del
"boom" económico significaron también para ellos
posibilidades de aculturación selectiva, de mejora de
su situación económica, de fluidas relaciones
con los payos, etc. y por lo tanto, de creación de
nuevos hábitos, experiencias, expectativas, necesidades...
Y
con la crisis "estamos pues ante una población distinta
a la anterior (...) y mas aculturada y con nuevas exigencias,
pero más empobrecida que nunca, y sin el recurso a
vías
tradicionales de adaptación marginal porque
también la crisis se llevó consigo esas
vías. Hay muchos, muchísimos gitanos chabolistas
que han reaccionado a esa contradicción imposible con
el desinterés, la impotencia, la desidia, la
desorganización ..."
4. "Los flujos de capitales no van del sur al norte para
invertir en nuevas industrias sino que van de los bancos hacia
el sur para apropiarse del excedente, más allá de
los
préstamos originales, que dejan un saldo negativo en
América Latina. Esto no es interdependencia, a eso se
le llama apropiación unilateral del excedente. La
unilateralidad es incompatible con el concepto de
interdependencia: es una relación profundamente
asimétrica" (PETRAS, 1992: 12).
5. Claro que, a nivel de aálisis empíricos,
los
desacuerdos sobre este ultimo caso -en que España,
según autores y años considerados, se
sitúa como estado central o periférico- son un
ejemplo que muestra la ambigüedad de este tipo de
clasificación. Para una presentacion y crítica
de este enfoque véase Tortosa, 1992: 69-71.
6. Un ejemplo: en un informe de la OCDE ({Politique du
tourisme et tourisme international} 1990: 84-85) se afirma que
entre los turistas (es decir, los visitantes) en España
hay dos millones y medio de marroquíes. Está claro
que
muchos de estos serán turistas, pero también lo
está
que muchos otros no responderían a la definición
que normalmente damos de ellos!
7. Es sintomática la instalación de oficinas de la
Banca Nacional del Perú en plena selva, allí
donde se inicia el negocio de la coca, o la
transformación que ha habido en el pago de ciertas
transacciones, que ha pasado de dólares a soles y
después a coca directamente (comunicación de R.
del Olmo, Seminario Facultad Derecho Barcelona octubre 1992)
8. Un ejemplo de las consecuencias de esta política:
{Chamorro recibirá durante los próximos años
seiscientos millones de dólares frente a unos
daños de miles de millones de dólares . En
Granada, al cabo de diez años de la ocupación,
el nivel de paro es de un 40%, no hay inversiones ni proyectos
pero, en cambio, tiene elecciones. Se han agotado las
subvenciones de los EUA, y la primera ocupación de los
jóvenes es el tráfico de drogas (Petras, 1992:
18).
9. Aquí, de todos modos, parece que es distinto lo que
pasa en la Zona Andina de lo que puede pasar en algunos
países del Africa negra o en Marruecos ya que, en estos
últimos casos, las estructuras tradicionales (p.ej.de
parentesco) han sido más compatibles en su
articulación
al tráfico internacional de drogas; aunque esta
articulación también ha sido distinta en estos
dos casos: en los países del Africa Subsahariana,
cuando se ha dado la integración en las redes
internacionales de transformación y
comercialización de la heroína ha sido
normalmente a través del linaje. En Marruecos, en
cambio, predominan empresas más estrictamente familiares
(que
pueden formar parte de una red de clientela local) dedicadas
principalmente -por lo menos hasta ahora- a la industria
nacional del cannabis.
10. Como que: a) la tasa de inmigración de una ciudad
es directamente proporcional a su tamaño; b) es
inversamente proporcional a la distancia que la separa de los
puntos de procedencia de los inmigrantes (por la
primacía de la corta distancia); y c) la tasa de
inmigración a una ciudad está afectada por el lugar
que
por el rango que ocupa ésta en la jerarquía de
ciudades" (Arango, 1985: 18).
11. Sabemos, p.ej., que el
hecho de pertenecer a una misma
comunidad cultural, lingüística o histórica
implica no solamente más información por parte del
migrante potencial, sino también menos costos
afectivos, lo que contribuye a reducir las incertidumbres y
modular distancias. Y que es necesario considerar factores de
personalidad y de control social como elementos que
incidirán
en facilitar / dificultar la emigración (v. Arango,
1985: 19 y 25)
12. Mientras que España, Italia y Grecia ya hace
años que han empezado a ser receptores, Portugal y la
ex Yugoslavia todavía eran países de emigrantes.
Por otro lado, Libia es un país receptor como lo era
hasta hace muy poco Egipto (v. Arango, 1989).
13. "De aquí a 30 años la población
europea crecerá un 3,2% mientras que la africana lo
hará en un
15,9%. España, el año 2020 tendrá una
población de 42 millones de habitantes, pocos más
de
los que tiene ahora; por contra, Marruecos habrá duplicado
su
población y Argelia habrá pasado de los 21 millones
de
habitantes actuales a 41 millones." (Gómez Oliva, 1992:
112).
14. Recuérdese lo que veíamos antes de la
funcionalidad de la marginación social. Respecto a la
política europea, véase el aálisis de
Capella (1985: 152-156) sobre la progresiva
clandestinización de amplias zonas de actuación
del poder para evitar el control popular guardando las formas
democráticas: sólo el listado de las leyes
relacionadas
con la seguridad en Italia, Alemania, Francia y España
es toda un catálogo la mar da instructivo. Por otro lado,
un
principio elemental de la antropología política
como es que la aprobación de las leyes está
filtrada
culturalmente y condicionada por el equilibrio de fuerzas
sociales en presencia nos lleva a otro caso que acaba de hacer
el cuadro más bien preocupante: la renuncia a lo que
podemos
considerar la esencia del estado, el monopolio de la
violencia, por parte del estado alemán ante las
movilizaciones
racistas y xenófobas de la extrema derecha que nos
refiere Ezensberger (1992: 75-83)
15. "Los indocumentados no son tales por no reunir las
condiciones legales, sino que se ponen aquellas condiciones
legales que permiten ilegalizar -dejar fuera del mercado
interior de trabajo- a la masa sobrante de extranjeros" (De
Prada, 1989: 235)
16. A su vez, la diversidad de situaciones que se dan entre
ellos es notable. Es distinta, p.ej., la situación del
magrebí que vino sólo, y para el que el
pequeño trapicheo de chocolate fue un elemento más
dentro de su estrategia de instalación en el
país, y que luego se ha dedicado a otras cosas, que la
de otro magrebí o un negro-africano que vienen formando
parte ya de redes más organizadas, que la de otro
subsahariano
que ha colaborado esporádicamente en estos
negocios.
17. Para estas cuestiones específicas, véase, p.
ej., Comas, 1989 por lo que se refiere a la historia de la
heroína en España; Romaní et al., 1989 y
1992, respecto a la situación en Barcelona y Catalunya;
y el informe confidencial del Consejo de Europa (Grupo
Pompidou) redactado por J. Fatela, por lo que respecta a
París.
18. Las mediciones entre grupos marginales siempre son, como
mínimo, problemáticas. Podríamos poner como
paralelo a lo que estamos tratando lo que, según San
Román (1986: 205), se plantea en el caso de los gitanos:
{Ignoramos que proporción de gitanos delincuentes hay
respecto al total de gitanos existentes en el país para
poderla comparar con la proporción de payos
delincuentes respecto al total de la población paya, y
esto en los períodos y zonas necesarios para llegar
correctamente a conclusiones".
19. No queremos ignorar que entre las políticas sobre
drogas que han predominado en Europa y en los USA en la
década de los ochenta hay diferencias más o menos
importantes en teoría, pero como ésta en
definitiva no deja de ser de matizaciones dentro del mismo
paradigma general, revierte en unas prácticas en el fondo
bastante parecidas, con las excepciones pertinentes.
20. La figura del "drogadicto" no sólo ha sido rentable
desde el punto de vista del mercado, sino también en
otros aspectos económicos, como en la creación
de toda una industria de control de ingestión de
fármacos, a través de una serie de artilugios que
fabrican las mismas industrias que producen los fármacos
a
controlar (!); así como en el desarrollo de distintos
tipos de profesiones, saberes más o menos especializados,
etc.etc.
Para ampliar algunos de los aspectos presentados en este
último punto, véase principalmente Baratta,
1987; Ehrenberg (Ed.),1992; Escohotado, 1989; Gonzalez et al.,
1989; Romaní et Comelles, 1991; entre otros.
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Master Sistema Penal y Problemas Sociales/ spps@riscd2.eco.ub.es |
Comentaris: jzino@lander.es. Última actualització: 13 de març de 1997.